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Definición de Kéfir

El kéfir es un yogurt elaborado con leche, concretamente con leche fermentada y con nódulos de kéfir, un fermento típico de la región del Cáucaso y especialmente popular en Bulgaria. Tanto el yogurt tradicional como el kéfir son muy similares, pero se distinguen por la manera en que es fermentada la leche, por el coste de elaboración más caro en el caso del kéfir y por su potencial probiótico. Este alimento en un producto idóneo para mantener una buena alimentación y para la medicina natural.

Desde un punto de vista nutritivo, el kéfir tiene calcio, magnesio y fósforo, así como vitaminas de tipo B y vitamina K

Una de sus singularidades es la beta-galactosidasa, una encima que ayuda a transformar la lactosa, algo que resulta muy adecuado para las personas que padecen intolerancia a la lactosa.

Sus beneficios para la salud

Es un alimento que sirve para regenerar la flora intestinal del organismo debido a la variedad de bacterias probióticas ya mencionada. Además, uno de sus compuestos (el kefirán) tiene propiedades cicatrizantes y antimicrobianas. El kéfir es muy digestivo y ayuda a prevenir el estreñimiento.

También protege el sistema renal, el nervioso y el hepático. Popularmente ha sido consumido en la antigüedad como un remedio para combatir la tuberculosis. Es recomendable para mejorar los síntomas de la fatiga crónica y es igualmente saludable para el corazón. Por otra parte, su consumo ayuda a reducir los niveles de colesterol malo. Por último, se trata de un alimento antioxidante, que actúa como regulador del sistema nervioso y que es efectivo como desintoxicante en aquellos casos de elevado consumo de medicamentos.

Forma de preparación

Kefir-2-botella-yogurtEn primer lugar, hay que verter 3 litros de leche en una olla y calentarla a fuego suave (la leche puede ser entera o desnatada). Cuando la temperatura alcance los 40 grados se espolvorea el fermento de kéfir y se mezcla con una espátula. Luego se introduce el recipiente en el horno para calentarlo a 55 grados durante dos minutos y se apaga. Así, el kéfir ya está listo para verterlo en unos frascos de cristal, que se introducen en el horno tibio durante ocho horas.

Pasado este tiempo, el kéfir se guarda en la nevera y está listo para su consumo. Hay que indicar que no es tan sólido como otros yogures y es muy cremoso. En cuanto a su conservación, se recomienda que no esté en la nevera durante más de 10 días.

Fotos: iStock - tycoon751 / NoDerog

 
 
 
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