General » Justicia

Definición de Justicia

Definición conceptual

Constructo moral dinámico que armoniza el comportar de la sociedad en un contexto de época determinado por preceptos religiosos, socioculturales, y, particularmente, un cuerpo de leyes cuya interpretación y aplicación le competen al poder judicial. Por el latín iustitia, respecto de iustus, que remite a ‘justo’, con raíz en las formas ius, iuris, de donde surge también la concepción del término ‘Derecho’.

Lilén Gomez | Mar. 2022
Profesora en Filosofía

El concepto de justicia en la antigüedad clásica

De acuerdo con los sofistas griegos, la divergencia entre las leyes que regían en diferentes regiones —por ejemplo, lo que era justo en Atenas, era injusto en Esparta—, era una prueba de que la justicia no es un concepto universal, sino relativo a cada grupo social, que establece leyes convencionalmente. En respuesta a ello, Sócrates (vía Platón) señalaba que los sofistas confundían la ley con la justicia, en tanto conformidad con las leyes. Luego, la justicia consistiría, invariablemente, en ajustar la propia conducta a las leyes, independientemente del contenido de éstas, el cual sí podría variar entre los diversos ordenamientos jurídicos.

La formulación platónica del concepto de la justicia está ligada a un sentido de armonía entre el individuo, la polis y el cosmos, como unidad última. La justicia aparece vinculada, así, al modo en que se comunican los tres planos de aquella unidad universal. En la medida en que la justicia y el derecho no siempre coinciden, puesto que, la justicia consiste en el orden armónico del universo, mientras que el derecho es el ordenamiento dispuesto por los hombres; luego, el derecho puede resultar injusto. No obstante, el hombre no estará nunca obligado a cumplir leyes injustas, pero sí a regirse de acuerdo con las virtudes morales. El derecho opera como un sustituto de la falta de educación en las virtudes morales, pero, en rigor, idealmente el hombre debe educarse en las virtudes, antes que obedecer a las leyes.

Por su parte, Aristóteles retoma la formulación de la justicia como conformidad a las leyes, cuando éstas mandan practicar la virtud. A diferencia del entramado conceptual platónico, en este caso, la justicia queda desligada de un orden universal mayor y es redirigida hacia un orden constitucional. Los aportes aristotélicos serán decisivos para el pensamiento contractualista moderno, sobre el cual se funda la estatalidad moderna.

La justicia en el contractualismo

Thomas Hobbes (1588-1679) es considerado uno de los fundadores de la teoría contractualista de las sociedades. Su concepción de la justicia se encuentra directamente relacionada con la del Estado: la justicia adquiere un rol sistemático en garantizar el pacto social. Para Hobbes, la definición de justicia consiste en el cumplimiento de los pactos y ella es, en sí misma, un precepto de la naturaleza, necesario para que los hombres preserven racionalmente su vida.

El cumplimiento de los pactos celebrados es lo único que permite a los hombres salir del estado de guerra de todos contra todos, es decir, la justicia es condición de posibilidad para la preservación de la propia vida. En consecuencia, dicha preservación solamente puede ocurrir en el seno de la sociedad política conformada como resultado de la celebración del pacto social, en virtud del cual todos los hombres ceden sus derechos al Soberano.

A diferencia de Hobbes, en el pensamiento de John Locke (1632-1704), otro de los grandes referentes de la filosofía contractualista, la justicia está fundamentalmente ligada a la protección de la propiedad privada.

La justicia en el pensamiento actual

La cuestión de la justicia es uno de los temas centrales para la discusión en torno a los modos en que se entablan las sociedades democráticas actuales. El filósofo argelino Jacques Derrida (1930-2004), reconocido por su trabajo en torno a la deconstrucción, ha desarrollado ampliamente la problemática de la justicia en su obra. Desde su perspectiva, la justicia resulta un ámbito irreductible al del derecho. El derecho consiste en un orden cuyo fundamento único es la fuerza: la ley no se instituye apelando a una justificación racional más allá de sí misma.

Esto conduce a una paradoja intrínseca: dado que la ley no contiene ninguna garantía de que su aplicación conduzca a resultados justos, una decisión será justa cuando haga referencia a una regla universal; ya que, sin otro fundamento, no podría haber una decisión que considere a todos por igual. No obstante, en consecuencia, con ello se anula la singularidad del otro. La aporía a la que conduce la relación entre derecho y justicia consiste, entonces, en que el derecho, para ser justo, debe, al mismo tiempo, ser determinado universal y singularmente.

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Mar., 2022.
×
 

Referencias

Graneris, G. (1975). El concepto de justicia en Sócrates, Platón y Aristóteles. Revista de derecho público, (17), ágs-11.

Padilla, E. P. (2014). La justicia en el pensamiento de Hobbes, Locke, Hegel y Kant. Revista de Derecho. Escuela de Postgrado, (5), 353-364.

Cocimano, F. (2016). El tiempo del espectro: Derrida y el problema de la justicia. Utopía y praxis latinoamericana: revista internacional de filosofía iberoamericana y teoría social, (74), 91-98.
 
 
Índice
  • A
  • B
  • C
  • D
  • E
  • F
  • G
  • H
  • I
  • J
  • K
  • L
  • M
  • N
  • O
  • P
  • Q
  • R
  • S
  • T
  • U
  • V
  • W
  • X
  • Y
  • Z