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Definición de Inteligencia

Definición conceptual

Del latín intelligentia, es la capacidad de discernir entre una cosa y otra, y elegir entre alternativas posibles en determinado contexto.

Lilén Gomez | Dic. 2021
Profesora en Filosofía

Ser inteligente implica ser capaz de comprender y distinguir diferentes elementos (sentidos, significados, situaciones), y ponderar una elección en función de su comparación.

La inteligencia se distingue del enciclopedismo, puesto que, mientras la primera supone una agencia sobre cierta información, el segundo consiste en una mera acumulación de datos. Mientras que el saber enciclopedista se funda en la agregación de conocimientos, la operación propia de la inteligencia tiene que ver con su ordenamiento. Por ejemplo, es posible conocer una serie indefinida de datos relativos a un proceso histórico, no obstante, sin llegar a comprenderlo. Dicha comprensión, por el contrario, puede acontecer con independencia de poseer o no esos datos, pues ella se relaciona con la capacidad de distinguir entre las ideas principales y los conocimientos secundarios, accesorios a tales ideas. Siguiendo nuestro ejemplo, entonces, es posible comprender los rasgos generales de un determinado proceso histórico, sus causas y consecuencias, sin conocer con precisión las fechas específicas involucradas en él.

Generalmente, la inteligencia y los procesos intelectuales en general son asociados a prácticas como la ciencia o la filosofía, en la medida en que éstos se relacionan con la capacidad de resolver problemas.

Facultad intelectiva

Desde el punto de vista de la filosofía clásica, el intelecto es aquello que conecta a los seres humanos con lo divino y, por ello, es la parte más elevada del alma. A su vez, es la característica que permite a los hombres acceder a lo verdadero.

Aristóteles, siguiendo a Platón, sostiene en De Anima que el alma se divide en distintas partes, siendo el alma racional lo propio del ser humano. Ésta se divide en dos tipos de intelecto: paciente y agente. Mientras que el intelecto paciente recibe los conceptos y los almacena (tal como mencionamos en relación al enciclopedismo), lo que hace el intelecto agente es combinar esas ideas activamente para producir el pensamiento. En este sentido, el intelecto agente es el que opera sobre el intelecto pasivo.

En líneas generales, la facultad intelectiva realiza dos procesos. Por un lado, el proceso de análisis, que consiste en la descomposición del fenómeno en cuestión en sus partes constitutivas, hasta alcanzar a conocer sus elementos fundamentales de manera independiente, así como las relaciones entre ellos.

Por otro lado, el movimiento complementario, a saber, el proceso de síntesis, por el cual se adquiere un conocimiento integral del fenómeno analizado, al reconstruirlo a partir de sus elementos constitutivos. El pensamiento, continuamente, realiza operaciones de análisis y síntesis, tanto abstractos (conceptuales) como concretos (en la comprensión del mundo físico).

Inteligencia emocional

En la actualidad, el término “inteligencia” no solamente refiere a las capacidades del intelecto racional, sino que la palabra se emplea como forma de designar al conjunto de operaciones relativas a una gestión o un ordenamiento de una diversidad de hechos. Este es el caso del uso del término inteligencia vinculado al aspecto emocional de los seres humanos. En consecuencia, la inteligencia emocional se asocia a la capacidad de tomar conciencia de los propios sentimientos y de los de otras personas, a fin de decidir cómo actuar al respecto de manera reflexiva.

Inteligencia artificial

En la segunda mitad del siglo XX, se ha acuñado el término inteligencia artificial, que pone el acento sobre la posibilidad de inteligencias maquínicas, no humanas. Se trata de programas que realizan tareas similares a ciertas actividades las de la mente humana asociadas a la resolución de problemas.

La inteligencia artificial permite a las máquinas aprender a tomar decisiones en función del uso de algoritmos. No obstante, la cualidad creativa, como rasgo distintivo de la mente humana, no ha sido aún imitada exitosamente por aquellas. La pregunta por si esto será alguna vez posible, o bien, hasta qué punto las máquinas son capaces de parecerse a los seres humanos, no sólo permanece abierta, sino que, en las últimas décadas, ha traído aparejada una serie de cuestiones éticas que todavía siguen siendo ampliamente discutidas en diversos ámbitos.

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Dic., 2021.
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Bibliografía

De Miguel Raimundo (2003). Nuevo Diccionario Latino-Español Etimológico.

Aristóteles. (1944): Tratado del Alma. (Trad. A. Ennis, S.J.) Buenos Aires: Espasa-Calpe.
 
 
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