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Definición de Indignación

La indignación es un enorme enojo, enfado que provoca algo o alguien con su comportamiento.
Su escasa comprensión me causó una indignación que no pude disimular ante el grupo.”

Gran enojo que provoca alguien o algo

Como indicábamos líneas arriba, pueden ser dos cuestiones las que desarrollen la indignación de alguien, una cuestión x, como ser una situación que produce un estado de cosas con el cual no se está para nada de acuerdo, un acontecimiento inesperado y desagradable, que como tal sorprende y paraliza en el actuar y entonces desemboca en el fuerte enojo de quien lo padece ante la imposibilidad de reaccionar en consecuencia.

Desencadenantes

Y por otra parte, la actitud, la acción de un individuo puede desencadenar nuestra indignación. Cuando alguien se comporta fuera de los parámetros sociales esperados, o en su defecto, cuando no toma en cuenta cierto contexto y de todos modos protagoniza un comportamiento errante, suele despertar la indignación de inmediato.

En tanto, a aquella persona que se encuentra padeciendo este gran enfado se la denomina como indignado.

Normalmente, la indignación que alguien siente puede ser el producto de una situación dentro de su entorno o generada por alguien de su alrededor, aunque, también es común que la indignación aparezca a partir de situaciones externas a nosotros, es decir, que no se dan en nuestro entorno cercano, pero por sus condiciones y las enormes consecuencias que implican, provocan indignación.

Por ejemplo, el atentado perpetrado por Al Qaeda contra las Torres Gemelas provocó la indignación de los ciudadanos estadounidenses, donde tal acto se cometió, aunque el resto del mundo también padeció de la misma indignación al conocer la noticia. El hambre en el mundo, la corrupción, la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, son situaciones plausibles de causar indignación en todas aquellas almas sensibles.

Formas comunes de manifestarla

La indignación, además de con palabras y gritos, la gente la suele manifestar también a través de gestos, como por ejemplo fruncir el ceño, con algún ademán con la mano, entre otros, y en casos extremos a partir de actos violentos, rompiendo todo lo que se le presenta delante o golpeando a la persona que le causa el correspondiente enojo.

También, físicamente, la indignación tiene repercusión en nuestro cuerpo, con la aparición de diversos síntomas corporales, tales como el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles de adrenalina.

Como se puede deducir fácilmente de lo que venimos exponiendo la indignación no es un estado para nada positivo, aún más, quien lo siente, lo padece psíquica y físicamente y ello obviamente le traerá aparejado situaciones y sensaciones desagradables.

Estado de negativo que deberá ser manejado

La indignación es un estado súper negativo, que muchas veces es imposible de manejar o de evitar, porque la vida normalmente nos depara situaciones que no son agradables, sino por el contrario, pero en nosotros está la herramienta de poder manejar esa ira que nos desencadenan para que no nos hagan tan mal al cuerpo y a la mente que son los que más la sufren.

Hay personas que viven indignándose por todo, en este caso ya podemos hablar de una inclinación natural a enojarse por todo, muchas veces hasta sin razón, sino que se lo hace por costumbre.

En estos casos, lo recomendable es tratar de buscar ayuda para resolver esta situación, ya sea trabajando el problema con un profesional de la psicología, o con alguna técnica específica como puede ser la meditación, que ayuda a reducir el estrés y también a equilibrar las emociones, ya sean buenas o malas.

También son muy relevantes los afectos que tengamos alrededor y que nos asistan y contengan cuando surjan esos ataques de enfado supremo.

Y en el caso de aquellos que no disponen de esta inclinación pero no pueden en algunas situaciones indignarse, lo recomendable es también saber manejar situaciones que se sabe de antemano desencadenan este estado.
Una manera sería no someterse a determinados eventos que se sabe nos harán enojar grandemente.

La vida tiene sinsabores, pero la clave está en saber manejarlos y superarlos y no que ellos nos termine ganando o superando.

 
 
 
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