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Definición de Ganas

La palabra ganas es un término que usamos frecuentemente en nuestras conversaciones y la mayoría de las veces en que lo empleamos, solemos realizarlo en dos sentidos: para manifestar el deseo de hacer algo, o que una cosa ocurra en nuestra vida, o por otro lado como sinónimo de apetito y de hambre.

Deseo de hacer algo o que una situación ocurra

Por un lado, para expresar aquel deseo o voluntad de llevar a cabo algo, o que se suceda determinada cuestión o situación finalmente. “Tengo tantas ganas de irme de vacaciones, que no veo la hora que llegue diciembre para hacerlo. Tengo ganas de estudiar diseño y decoración el próximo año.”

Por tal cuestión, la palabra ganas es una las más populares que usamos cuando queremos dar cuenta de nuestros deseos, anhelos, respecto de algo o de alguien.

Cuando en nuestra vida nos proponemos alguna meta, por caso, concretar un viaje, estudiar una carrera, será imprescindible que se lleven a cabo una serie de pasos para concretarlo, en los que el esfuerzo y el afán por lograrlo debe estar siempre animando cada estadio porque eso, sin dudas, nos acercará a conseguirlo, de lo contrario será muy difícil.

Si yo digo que tengo ganas de hacer tal o cual cosa, o que un hecho se concrete en mi vida debo poner de mi parte una cuota de acción y de ímpetu positivo para lograrlo porque nada se hace solo, todo lo que deseamos hacer o queremos que ocurra también demanda de parte nuestra una predisposición para que suceda finalmente.

Por supuesto que hay cosas en la vida que nos despiertan más ganas de ponernos en acción que otras, y ellas son obviamente aquellas que nos gustan, nos interesan, nos producen placer, felicidad, mientras que aquellas actividades o tareas que nos parecen aburridas, o no nos gustan directamente, nos sacan las ganas de ponernos en marcha.

Lo ideal es disponer de un equilibrio, porque la vida implica una mezcla de ambas situaciones, de cosas que debemos hacer porque forman parte de la vida, aunque no sean lo entretenidas que quisiéramos, y luego están las otras que nos encantan para desquitarnos y poner todas las ganas en ellas, pero claro, también las otras tienen que contar con ganas para poder concretarse.

Hambre

Y por otro lado, también se emplea el término como sinónimo de hambre o de apetito a instancias de las comidas, así, es común que se exprese: “Juan ha comido con tantas ganas la cena que nos sorprendió a todos, ya que no es habitual en él comer así desesperado.

Mientras tanto, cabe destacarse, que la palabra que nos ocupa se opone directamente a los conceptos de inapetencia y de desgana.

En el primero, entonces, el estado de cosas que primará es la ausencia de hambre de apetito ante la inminencia de una comida que se está por servir, o en su defecto, un estadio permanente que puede deberse a alguna indisposición física o enfermedad permanente que hace que el apetito desaparezca.

Una situación degradable cierra el apetito, o una enfermedad puede reducir el hambre

Normalmente cuando una situación nos sobresalta negativamente o nos amarga, solemos perder el apetito, aunque esa falta de ganas de comer sea efímera y suele durar no mucho tiempo hasta que nos reponemos de ese hecho desagradable.

Mientras que la situación de padecer una enfermedad asociada a la alimentación, tal es el caso de la bulimia y la anorexia, es una cuestión que no es sencilla de resolver y siempre suele demandar la intervención de un profesional médico para poder retomar las ganas de comer.

La alimentación es muy relevante para la vida de los seres vivos, porque de ella depende la supervivencia, la captación de energía y fuerza a través de los nutrientes de los alimentos, en tanto, el hecho de no comer o de hacerlo de manera deficiente generará inevitablemente problemas de salud a las personas que padecen esta situación.

Y la desgana, por su lado, es la falta de entusiasmo que alguien presenta respecto de una determinada situación o evento.

Tal estado de ánimo puede deberse a una emoción que lo invade por haber sufrido, por ejemplo, un hecho desgraciado en su vida, o puede deberse a una cuestión particular que le saca las ganas de hacer o ver a alguien.

 
 
 
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