Definición de Filosofía Presocrática

Se llama presocrática a la filosofía elaborada por los diferentes pensadores de los que conservamos registros, en la Grecia antigua, entre los siglos VI y V a. C., previamente al auge de la filosofía inaugurada por Sócrates.

Lilén Gomez | May. 2022
Profesora en Filosofía

Rasgos generales de la filosofía presocrática

La preocupación principal de los filósofos representantes del periodo fue el estudio de la naturaleza (physis), pensada como un todo; sus intereses versaban sobre los campos de la matemática, la astronomía, la geografía, la medicina y la biología. A su vez, bajo el influjo de los sofistas, también indagaron en el ámbito de la epistemología y la semántica.

Entre los filósofos presocráticos podemos mencionar a Tales de Mileto, Anaximandro de Mileto, Anaxímenes de Mileto, Jenófanes de Colofón, Pitágoras de Samos, Zenón de Elea, Empédocles de Acragas, Diógenes de Apolonia, Demócrito de Abdera, Anaxágoras de Clazomene. Dos de ellos fueron particularmente relevantes, dada la influencia de sus ideas: Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea.

Las fuentes de los filósofos presocráticos que se conservan son indirectas, usualmente, fueron recuperadas a través de fragmentos citados por los autores antiguos posteriores a ellos (como Platón, Aristóteles, Simplicio, etc.), y de testimonios sobre sus vidas.

Cosmogonías mitológicas

Las ideas cosmogónicas en torno a la estructura del mundo, que se hallan a la base del pensamiento filosófico de carácter más bien racionalista provienen, paradójicamente, de contextos mitológicos. Así, los relatos de Homero y la Teogonía de Hesíodo constituyen fuentes privilegiadas para el pensamiento filosófico griego en sus orígenes.

La concepción homérica, prefilosófica, del alma (psyché), como un aliento insustancial que, a modo de influjo, da vida al cuerpo y sobrevive en el Hades tras la muerte de éste, es un antecedente de gran importancia en los desarrollos posteriores del pensamiento griego (que, a su vez, ha tenido una influencia decisiva en la historia de las ideas de Occidente). Las filosofías presocráticas de Pitágoras, Tales, Anaxímenes y Heráclito son herederas de la concepción homérica en este aspecto.

Del mismo modo, los esfuerzos racionales por explicar la estructura del universo —como el desarrollo a partir de un origen simple y único— remiten, también, a la tradición poética anterior.

Heráclito de Éfeso

Los relatos que nos han llegado sobre la figura de Heráclito, generalmente, lo presentan como un personaje misántropo, quien mantenía una mala relación con sus conciudadanos, prefiriendo acercarse a jugar con los niños. Fue apodado “el oscuro”, dado su estilo críptico en la escritura, asociado con su carácter “aristocrático”. A él se le atribuye un único libro, Sobre la naturaleza.

Heráclito sugiere que la constitución del mundo —ignorada por la mayoría de los hombres, que creen tener un pensamiento particular— es esencialmente una y se explica en función del lógos como principio subyacente a todas las cosas. La apariencia plural del universo está reunida en un todo coherente, del cual los hombres forman parte y al que, entonces, pueden acceder lógicamente. Los opuestos están enlazados a un solo proceso invariable y éste se halla, a su vez, signado por la transformación permanente.

Tanto el lógos como el fuego son figuras que, en los distintos fragmentos, hacen referencia a dicho principio inmanente que equilibra la pluralidad del todo, en una armonía mayor. En la imagen del río, que ha llegado hasta nuestros días bajo la idea de que “nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas”, se ilustra el concepto del cambio permanente como único principio invariable, constitutivo de la realidad.

Parménides de Elea

La obra más significativa de Parménides que nos ha llegado es su poema, el cual ha sentado los fundamentos metafísicos y epistemológicos que luego retomaría el platonismo. Allí, proclama que solamente hay dos posibilidades, dos vías que puede seguir el pensamiento, ambas excluyentes entre sí: la vía del ser y la vía del no ser.

El poema consiste en una argumentación sobre la necesidad de rechazar la segunda alternativa, por ser ininteligible. Solamente el camino del ser es seguro y conduce a la verdad, y accedemos a éste racionalmente, no por medio de las creencias ni de los sentidos. La mayoría de los hombres no alcanza el conocimiento de la verdad —única, perfecta, invariable—, porque confunde ambas vías; no obstante, en ningún caso, lo que no existe puede ser pensado ni, por lo tanto, llegar a ser, de modo que no puede nunca ser verdadero.

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. May., 2022.
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Referencias

Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. A. L. C. O. L. M. (2008). Los filósofos presocráticos: historia crítica con selección de textos, trad. Jesús García Fernández, Madrid: Gredos.
 
 
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