Definición de Fetichismo de la Mercancía

Desarrollado por Karl Marx (1818-1883) en su obra El Capital (1867), en relación con las cuestiones que había tratado previamente en torno a las nociones de alienación e ideología. Si bien ha sido tratado brevemente en la obra de Marx, ha suscitado grandes debates entre distintos autores marxistas hasta el presente.

Lilén Gomez | Abr. 2022
Profesora en Filosofía

Valor de uso y valor de cambio

Para comprender el concepto de fetichismo de la mercancía, es preciso entender la transformación que se da en cuanto al valor de un objeto cuando éste deviene en mercancía. Los objetos producidos detentan un valor de uso, cuando son considerados en función de su capacidad de satisfacer las necesidades humanas. En este sentido, los objetos considerados materialmente no ocultan nada “misterioso”. Ahora bien, cuando el valor de uso se troca en valor de cambio, el objeto pasa a ser considerado de acuerdo con sus características como bien de intercambio, es decir, como mercancía. En esa transformación, que pareciera ser trivial, se modifica sustancialmente el estatus del objeto, puesto que adquiere ciertas características metafísicas que resultan determinantes.

El objeto, entonces, no sólo reviste las propiedades sensibles que traía previamente consigo, sino que recibe propiedades suprasensibles que no están ligadas a su uso, sino a su capacidad de ser intercambiable. El valor del objeto, ahora, ya no depende de su materialidad, sino que está subordinado a la posibilidad del intercambio, es decir, se convierte en un valor conmensurable con el valor de los demás objetos.

El resultado de este proceso consiste en que la forma de la producción también se modifica sustancialmente, dado que deja de organizarse con el fin principal de satisfacer las necesidades humanas y pasa a organizarse con el objetivo de generar objetos para el intercambio.

La fetichización de la mercancía

La consecuencia de la universalización de la forma de producción dirigida al intercambio mercantil es que todos los productos del trabajo del hombre se homogeneizan, en la medida en que solamente pueden ser considerados bajo una única cualidad, a saber, el valor de cambio. Al mismo tiempo, las relaciones sociales de producción cambian: los trabajadores dejan de relacionarse directamente entre sí y con el producto de su trabajo y esa relación pasa a estar mediada por el valor de cambio. Es así como la relación entre los sujetos se transpone en una relación entre mercancías: las relaciones humanas se convierten en relaciones entre valores asignados arbitrariamente a las cosas, bajo un criterio de homogeneidad que elimina su diversidad en pos del intercambio. Las cualidades se subordinan a las cantidades; al mismo tiempo, el valor del trabajo humano dedicado a la producción, al separarse al producto del productor, se piensa como un atributo propio del producto. El carácter social de la producción se traslada a una relación social entre los objetos, que existe de manera independiente de los productores.

Así, el concepto del fetichismo de la mercancía ilustra el proceso por el cual las relaciones humanas de producción, bajo un régimen mercantil, se transforman en relaciones entre objetos. Esto ha sido también denominado, por autores como G. Luckács (1885-1971), bajo la noción de cosificación, en tanto la forma de relación entre los individuos está determinada por el valor de cambio, como si éste fuese una cualidad de las cosas mismas. En otros términos, las relaciones humanas se viven, ya no como genuinas relaciones sociales, sino como intercambios mercantiles, subordinados a las leyes del mercado.

La cosificación supone una inversión: mientras que las cosas se observan bajo la ilusión de que ellas se relacionan entre sí, adquiriendo una capacidad de agencia al margen de sus productores; los productores pierden dicha capacidad y asumen una actitud contemplativa frente al mundo. El rasgo esencial de la noción de fetichismo es, de este modo, que los productos se presentan como figuras autónomas, con vida propia.

El dinero como mercancía privilegiada

En el contexto de las relaciones de producción mercantiles, el dinero no solamente funciona como una representación del valor, sino que, como mercancía, posee un poder propio. Marx señala el carácter “místico” del dinero en cuanto produce una inversión de los objetos en sujetos, y viceversa. El valor de los hombres, luego, depende de su lo que ellos pueden llegar a ser mediante el dinero: el poseedor del dinero es, él mismo, aquellas cosas que puede comprar.

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Abr., 2022.
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Referencias

Andreoli, M. (2018). Fetichismo de la mercancía: la opacidad y la generación de objetividad como mecanismos ideológicos. A 150 años de la primera edición de El capital. 1867-2017, 23.

Marrero, N. E. (2019). Alienación, Ideología y fetichismo de la mercancía. De Marx a Slavoj Zizek. Revista Actuel Marx Intervenciones, (26), 32-50.
 
 
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