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Definición de Fabulación

Una fabulación implica el invento de una historia que lleva a cabo un individuo, ya sea como consecuencia de un problema mental, psicológico, o bien con la intención de engañar a alguien respecto de algo.

Invento de un suceso con la intención de engañar o como consecuencia de un padecimiento mental

O sea, que la fabulación supone la creación de un hecho, un acontecimiento, que es imaginario, pero que es contado como si fuese real.

Cabe destacarse que en aquellos casos que reviste una cuestión patológica, puede ser parte de un comportamiento mitómano característico en este tipo de cuadros, o en su defecto, algunos individuos que se encuentran enfermos de su memoria suelen hacer uso de la fabulación con la misión de compensar aquellas lagunas de recuerdos que puedan presentárseles.

Pero ojo, vale indicar también que la fabulación no necesariamente responde a una cuestión patológica, asimismo, es habitual de contemplarla en niños pequeños como parte de su actividad lúdica o también a instancias de querer explicar algunos fenómenos que suceden en la naturaleza.

Al individuo que fabula constantemente se lo conoce popularmente como fabulador.

El concepto que nos ocupa deriva de otro, el de fábula, con el cual se halla en estrecha vinculación.

Relato literario con fines didácticos, corto, sencillo y que transmite una enseñanza

Una fábula es un relato, composición literaria con fines didácticos y de entretenimiento, normalmente estructurada en forma de verso, que presenta una breve extensión y que cuenta una historia de ficción ciertamente fantástica y de la cual se puede obtener una enseñanza moral o útil para quien la lee, la famosa moraleja.

Características salientes: transmitir una moraleja

Puede aparecer escrito en prosa, o en verso, y su misión extendida es la de entretener al público al cual está dirigido.

Casi siempre aborda historias en las que los protagonistas son personas comunes y corrientes, animales, objetos, seres inanimados, entre otros, y al igual que cualquier otro relato que se precia de tal se desarrolla y sigue una línea argumental.

Una singularidad de este tipo de relato es que siempre cuenta con una moraleja que enseña sobre alguna cuestión y hace las veces de cierre de la historia en cuestión.

Su marca diferencial respecto de otro tipo de relatos como por ejemplo el cuento es que tiene una finalidad didáctica, es decir, de enviar un mensaje a sus lectores, de enseñarles algo, y no necesariamente como se cree siempre está dirigido solamente a niños o a adolescentes sino también a los adultos que muchas veces tienen mucho más que aprender en relación con los más chicos.

En las fábulas se cuentan historias de seres humanos pero también de animales y tampoco es de extrañar que aparezcan aventuras de otro tipo de seres.

Respecto de los personajes sobre los que versa la fábula hay una característica saliente que es la llamada coralidad de los mismos, porque si bien hay uno que se destaca por sobre el resto, casi siempre el relato aborda con prestancia las vicisitudes y aventuras de otros que acompañan a la figura central y que tienen un peso propio en la historia, siendo por caso fundamentales para desarrollar la misma y que la idea a transmitir llegue a buen puerto.

Es común que se marquen una serie de contrastes y hasta de antagonismo entre los personajes, hecho que se plantea de manera muy clara.

Por esta finalidad de enseñanza es que los mensajes a transmitirse están vinculados con valores esenciales de la vida como ser la bondad, la verdad, la justicia, y también las contracaras de estos, que no son para nada positivos.

El origen de la fábula se remonta a tiempos de los antiguos griegos y se las empleaba para inculcarles a los niños algunas nociones de tipo ético.

Justamente este tipo de relatos se cultivaron muchísimo a lo largo de la historia de la literatura, y como decíamos, en culturas milenarias que supieron difundirlo e impulsarlo.

Una razón de esto es que se trata de relatos simples que por ello pueden ser decodificados fácilmente por cualquier tipo de público.

También es fundamental captarle la atención al destinatario de ellos y por eso es que generalmente se usan diversos recursos literarios efectivos en este sentido para lograrlo, enriquecer y hacer más atractivo al texto.

Entretener y enseñar con una historia simple pero efectiva esa es la función de casi todas las fabulas.

Jean de La Fontaine ha sido uno de los autores más prolíficos en este tipo de narrativa.

Autor: Florencia Ucha | +CITAR
 
 
 
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