Definición de Experiencia

Tomando como punto de partida las bases conceptuales sentadas por la teoría cartesiana, se entiende por experiencia todo aquello que excede los límites del cogito, a saber, del entendimiento racional.

Lilén Gomez | Junio 2022
Profesora en Filosofía

ExperienciaDada la complejidad que ofrece, la noción de la experiencia ha sido una de las más debatidas a lo largo de la historia del pensamiento filosófico en general, desde sus orígenes en la Antigüedad. Hacia la modernidad, los desarrollos en torno al concepto de experiencia resultaron, a su vez, constitutivos de la idea emergente de la subjetividad, a partir de la cual se organizó, en adelante, la relación de los seres humanos con el mundo que los rodea.

La elaboración moderna de la noción de experiencia, si bien ha sido criticada y transformada por distintas corrientes al interior de la filosofía contemporánea, aún se presenta como una noción fundacional para el abordaje de las cuestiones gnoseológicas —es decir, de las problemáticas relativas a la teoría del conocimiento—.

Las filosofías empiristas

Desde la perspectiva del empirismo —cuyos pensadores de referencia fueron Francis Bacon (1561-1626), John Locke (1632-1704) y David Hume (1711-1776)—, todo el conocimiento al que los seres humanos pueden acceder objetivamente, aquello que conocemos con certeza, está circunscripto a nuestras experiencias empíricas, es decir, a lo que experimentamos de hecho. La respuesta empirista se dirigía contra el racionalismo —representado por René Descartes (1596-1650)—, corriente que afirmaba que todo el conocimiento válido se fundaba en la razón y no en el dato de los sentidos.

Así, para el empirismo clásico, el único conocimiento legítimo que tenemos se produce a posteriori, es decir, depende siempre de nuestras percepciones en la experiencia. Nuestras ideas, de esta manera, derivan de la sensación. Luego, la totalidad del saber válido puede ser explicado remitiendo a los datos de los sentidos.

La experiencia en el criticismo kantiano

Desde el punto de vista empirista, la experiencia resultaba ser tanto el punto de partida del proceso cognoscitivo, como el contenido del conocimiento. Frente a ello, Immanuel Kant (1724-1804) —quien asume tanto la herencia racionalista como la empirista— señala que el empirismo cae en un callejón sin salida, puesto que, si las ideas se corresponden siempre con sensaciones, dado que todo juicio corresponde a un hecho, entonces, resulta imposible cualquier conocimiento que afirme enunciados generales o conexiones entre hechos. De este modo, al ser válidos únicamente los juicios particulares, se caería en el escepticismo.

Para Kant, la experiencia no puede darse sin ser referida a un sujeto que la reúna, ya que, en ese caso, consistiría simplemente en una rapsodia de percepciones caóticas. Luego, es condición de posibilidad de la experiencia, una subjetividad que sintetice las impresiones, haciéndolas propias. Los sentidos aportan la materia del conocimiento a través de las sensaciones, al mismo tiempo, nuestras estructuras subjetivas operan dando forma al modo en que recibimos tales sensaciones, bajo las categorías del espacio y el tiempo (formas puras de la sensibilidad).

Si bien el conocimiento comienza con la experiencia, no se restringe a ella, sino que requiere de una intervención activa del entendimiento por medio de conceptos puros (que se dan a priori, es decir, independientes de la experiencia) sobre el material que aporta la sensibilidad. A su vez, la síntesis de las percepciones debe, necesariamente, ser referida a la conciencia de un “yo” que las reúna, a la cual Kant hace referencia bajo el término apercepción trascendental.

El concepto de experiencia desde una perspectiva crítica

Una de las críticas más fuertes que se ha dirigido contra la noción de la experiencia tal como la había formulado el pensamiento occidental hegemónico fue introducida por las epistemologías críticas enmarcadas dentro de la teoría feminista, hacia finales del siglo XX. Desde este punto de vista, se señalaba que dicha noción era planteada de manera correlativa a la de un sujeto universal, cuyos rasgos implícitos suponían un sesgo androcéntrico y colonialista.

Luego, las epistemologías feministas hacen hincapié sobre la relevancia de explicitar los modos en que la experiencia está condicionada por contextos atravesados por relaciones de poder, que determinan el campo del saber.

Así, la experiencia no se produce siempre de la misma manera, sino que se halla sujeta al punto de vista del sujeto que la protagoniza y los rasgos que lo caracterizan (de clase, etnia, género, etc.).

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Junio 2022; sobre el original de septiembre, 2009.
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Gomez, L. (Junio 2022). Definición de Experiencia. Definición ABC. Desde https://www.definicionabc.com/general/experiencia.php
 

Referencias

Amengual, G. (2007). El concepto de experiencia: de Kant a Hegel. Tópicos, (15), 1-20.

Carpio, A. (2003). Principios de Filosofía. Buenos Aires: Glauco.

Giovanni Reale y Dario Antiseri (1992) Historia del pensamiento filosófico y científico. II. Del

humanismo a Kant. (Il pensiero occidentale dalle origini ad oggi. Tomo II. Editrice La Scuola, Brescia, quinta ed. 1985), trad. de Juan Andrés Iglesias, Barcelona.

Trebisacce, C. (2016). Una historia crítica del concepto de experiencia de la epistemología feminista. Cinta de moebio, (57), 285-295.
 
 
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