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Definición de Echar de menos

La añoranza es uno de los sentimientos más frecuentes en la vida. Una añoranza que puede suponer un echar de menos a una persona, pero también, un lugar, por ejemplo. Echamos de menos cuando se produce una distancia con alguien a quien queremos.

La distancia puede ser física, así ocurre actualmente en tantos casos de jóvenes que viajan al extranjero para buscar un trabajo y se alejan de su hogar familiar. Afortunadamente, las nuevas tecnologías han conseguido mitigar ese afecto de la añoranza al poder mantener un contacto más directo e inmediato con aquellos que viven a kilómetros.

Maneras de echar de menos

Pero por supuesto, la añoranza también refleja ese sentir tan humano de no poder volver a ver a alguien a quien te gustaría abrazar, sin embargo, este reencuentro es imposible tras el fallecimiento de la persona querida. Y entonces, quedan los recuerdos de todo lo compartido en común. Por esta razón, es habitual que en Navidad, fechas especiales y cumpleaños, de pronto, volvamos a sentir un mayor vacío de aquellas personas que nos han marcado con su presencia en nuestra vida. Y ante su ausencia, les echamos de menos.

Un echar de menos que es un claro contraste con ese echar de más. Es decir, con la saturación que podemos sentir ante la presencia constante de una persona que no nos deja el espacio que deseamos.

Este echar de menos también es un sentimiento habitual en la primera etapa del desmaor. Incluso en una ruptura tomada de mutuo acuerdo es prácticamente inevitable que las dos personas se echen de menos durante un tiempo porque cada una ya estaba acostumbrada a la otra.

Añorar la infancia

Desde el punto de vista vital, una de las etapas de la vida que más se echa de menos es la niñez. Para muchas personas, la infancia ha sido su momento más dulce. Por esta razón, desde la perspectiva de la madurez surge el deseo de echar la vista al pasado y de recordar anécdotas a través del reencuentro con amigos de la infancia o las fotografías.

Desde este punto de vista, con frecuencia no se añora tanto aquello que fue sino el recuerdo que uno mismo ha ido creando en su mente a través de sus propias aportaciones subjetivas de matices. Se añora la infancia por muchos motivos. Uno de los más importantes es porque este momento representa el espíritu de la inocencia y la felicidad en estado puro a través de la vida vista como un juego continuo.

Fotos: Fotolia - Halfpoint / georgerudy

 
 
 
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