Definición de Dogmático

La adjetivación dogmático/a (del griego dogmatikós) remite a aquella persona que afirma sus opiniones como verdades universales incuestionables, sin necesidad de fundamentarlas. La dimensión de la universalidad es importante para comprender el dogmatismo: si alguien afirma que algo le parece “agradable”, no necesitará justificar tal apreciación; no obstante, no afirmaríamos que se trata de un dogma. Para hablar de dogmatismo, debe haber una afirmación que trascienda las percepciones privadas y sea igualmente válida para cualquier otro. El uso religioso del término “dogmático” hace referencia a todo lo que es relativo a los dogmas de la religión así como a quien se dedica a tratar dichos dogmas.

Lilén Gomez | Ene. 2022
Profesora en Filosofía

La teología dogmática

La teología consiste en el estudio de lo divino. Una teología dogmática es aquella que trata acerca de la divinidad, sus atributos y perfecciones, tomando como punto de partida los principios revelados —a saber, el dogma religioso—, los cuales son aceptados por cuestión de fe.

Cabe señalar también que, en un pensamiento como el de San Agustín de Hipona (354 d.C - 430 d. C.), la fe no consiste en un mero dogmatismo, sino que existe una relación mutua entre fe y razón, en tanto ambas constituyen instrumentos complementarios en la búsqueda de la verdad. En este sentido, dirá que “la fe busca, el entendimiento encuentra”. El intelecto no ocupa el rol de fundamentar la existencia de Dios, pero sí es un medio para acercarse a él y aceptar las verdades de la fe, como dato revelado.

Filosofía y dogmatismo

Es conocido el pasaje de la Crítica de la Razón Pura en el cual Immanuel Kant (1724-1804) afirma que el empirista David Hume lo “despertó de su sueño dogmático”. En filosofía, se entiende por “dogmático” al tipo de pensamiento que aspira a establecer un conocimiento necesario y, por ello, universal, de manera independiente del mundo físico, en rigor, metafísica. El “sueño dogmático” al que Kant refiere es el sueño de la razón por conocer de manera inmediata (sin recurrir a la sensibilidad) la esencia de todas las cosas.

Lo que señala el filósofo es que este tipo de intuición solamente es posible para un ser divino, pero no para el conocimiento dentro de los límites de las facultades cognoscitivas humanas. Los hombres, en tanto seres finitos, no tienen una intuición infinita del mundo, sino que, para conocer, se necesitan tanto conceptos como intuiciones sensibles (es decir, empíricas). Una metafísica que suprime la dimensión empírica del conocimiento es, entonces, dogmática, porque sin la experiencia no puede fundamentar sus conceptos; por lo tanto, no puede constituirse como una ciencia.

Ciencia y dogmatismo

Como hemos visto, existen relaciones entre la razón, la fe y la filosofía, que podrían poner en cuestión una división tajante entre el dogmatismo y el pensamiento fundamentado argumentativamente. ¿Qué diferencia, entonces, al dogma de la ciencia, si en ninguno de los casos es posible fundamentar verdades últimas?

En ciencia, usualmente se aceptan, como puntos de partida, ciertas “verdades” que no requieren de justificación. Llamamos “axiomas” a esos postulados. No obstante, lo que diferencia a esas verdades sin fundamento de los dogmas es que los axiomas de una teoría son determinados de manera arbitraria y convencional, es decir, siempre pueden ser reemplazados por otros axiomas. Esto vuelve al edificio de la ciencia enteramente revisable, puesto que, si se prueba que parte de una teoría es falsa, es posible eliminarla.

En cambio, lo que caracteriza al dogma es su incuestionabilidad, en tanto el dogma rechaza cualquier comprobación. Mientras que las verdades de la ciencia son verdades provisorias, las cuales se aceptan en función de un interés pragmático, porque resultan útiles para un determinado fin, las verdades dogmáticas se aceptan como verdades reveladas, cuya permanencia en el tiempo no se ve nunca amenazada, a excepción del caso en el que se rechace la totalidad de la doctrina que se apoya sobre tales dogmas.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Ene., 2022.
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Referencias

Gómez Santibáñez, G. (2017) San Agustín: Fe y razón. CIELAC.

Santayana, G. (2002) Dogmatismo y escepticismo. Teorema, Vol. XXI/1-3, pp. 95-102.

García Cubillos, J. A. (2012) La inversión copernicana y los límites del conocimiento en Hume y Kant. Revista Disertaciones, N°3. ISSN: 2215-986X. Pp. 116-134.
 
 
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