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Definición de Distraído

La palabra distraído la empleamos con recurrencia para designar a aquel individuo que se distrae fácilmente y por ello no toma conciencia o cuenta de lo que ocurre en su entorno o alrededor de él.

Persona que pierde la atención fácilmente

La persona que se distrae, el distraído, se aleja de la realidad, de manera momentánea, o de un tema que debería estar enfocado en ese momento y lleva la atención a otro lado, generalmente menos preocupantes y mucho más placenteros, por ejemplo, no prestar atención a lo que un padre nos dice sobre mejorar en el estudio y pensar en la salida que tenemos a la noche con unos amigos.

Muchas veces la persona distraída simula atención pero en efecto está pensando en otra cosa, en tanto, si eso es advertido por el interlocutor puede generar un gran disgusto en este, porque siente que no le importa lo que dice y hasta puede desarrollarse una pelea o discusión por ello.

Es tan distraído que no se dio cuenta que estabas en la cocina. La muy distraída se olvidó la puerta abierta y entraron los ladrones”.

Existen una variedad de sinónimos para esta referencia de la palabra pero sin dudas la que más aplicamos es la de despistado, cuando también queremos expresar la distracción que presenta una persona.

Mientras tanto, la palabra que se contrapone es la de atento, porque justamente refiere a aquel individuo que presta atención a algo o alguien, es decir, que no se desvía fácilmente de su foco de atención.

La distracción, tal como denominamos a la desviación que alguien manifiesta en materia de atención, cuando debe o se le pide que atienda algo, es una situación que se presenta de manera corriente entre las personas.

Y entonces, casi siempre esa atención que se le quita a algo, se coloca en otro punto interés.

Factores que la desencadenan

Existen una variedad de factores que desencadenan la mencionada distracción: una razón mecánica que es la que provoca esa ausencia de atención, la falta de interés hacia el objeto que hay que atender, un interés hacia algo que es diferente, ruidos, imágenes, o directamente trastornos en la atención.

Incluso, hay una patología muy descripta por la ciencia que se conoce como Trastorno de déficit de atención e hiperactividad y sus siglas TDAH, y que afecta a los niños, que justamente entre sus síntomas evidencian falta de atención, hiperactividad e impulsividad.

Todas las personas, sanas mentalmente y aquellas que pueden no estarlo, suelen padecer episodios de distracción.

Fantasías, emociones, pensamientos o cuestiones físicas pueden desencadenar que de pronto se quite la atención a algo.

Ahora bien, en aquellas personas que padecen patologías mentales tales como la demencia, la distracción suele ser un síntoma persistente.

Cabe destacarse, que una distracción puede resultar inofensiva para el prójimo y por tanto solamente afectar de manera leve al distraído, por ejemplo, estaba pensando en la reunión que tengo con unas amigas mañana y me pasé de calle llegando a la casa de mi mamá.

Y por otro lado hay distracciones graves que pueden ocasionar daños irreversibles, como aquella persona que conduce un automóvil mientras habla por teléfono y de pronto no ve que alguien cruza y lo atropella.

Entretenido

Por otra parte, la palabra distraído se usa como sinónimo de entretenido, siendo por tanto su concepto opuesto el de aburrido, ya que implica a aquello que aburre o cansa con facilidad.

Si bien es una realidad que el concepto lo usamos en nuestra lengua en relación al primer sentido que explicamos líneas arriba, es correcto también decir que algo que entretiene y divierte es distraído.

Distracciones para superar el estrés

Por caso, cuando una persona advierte que le falta diversión en su vida, o lo aprecia en otras, le sugiere que busque alguna distracción.

Por otro lado, es común que se recomiende la búsqueda de una distracción cuando alguien está muy ensimismado con problemas, superado por el estrés, por ejemplo, entonces, se le aconseja que busque un cable a tierra, un momento de distracción, por ejemplo realizando alguna actividad placentera para él: leer, ir al cine, hacer ejercitación física, viajar, entre otras.

Podríamos decir entonces que en este sentido la distracción es absolutamente positiva porque saca a la persona de una situación de opresión o de aburrimiento, mientras que la distracción que hablábamos en el sentido anterior no es buena, porque esa falta de atención puede generarnos perjuicios a nosotros o a terceros como ya vimos.

 
 
 
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