Definición de Condena Social

En el lenguaje común, entendemos por “condena social” a un conjunto de formas socio-históricas por medio de las cuales se ejecutan rituales de aplicación de justicia sin la mediación de tribunales institucionales, a través de prácticas punitorias o de infamia por medio de la opinión pública.

Lilén Gomez | Dic. 2022
Profesora en Filosofía

En muchos casos, la condena social se articula allí donde la aplicación de las leyes resulta nula o insuficiente en los hechos; no obstante, existen casos en los que se ponen en marcha mecanismos de condena social que no responden a la efectivización de alguna forma de justicia, sino a situaciones de estigmatización contra determinados actores sociales.

La genealogía de la condena social

Siguiendo al filósofo francés Michel Foucault (1926-1984), la condena social se consolida en el seno de las sociedades occidentales de fines de la Edad Media en tanto una de las principales estrategias de punición, cuya principal característica es su dimensión como espectáculo, en la medida en que consiste en una aplicación de un castigo o sanción que se basa en la exposición ante la vista pública. En este sentido, la condena pública estaría ligada a la puesta en escena de una serie de rituales de degradación y humillación pública.

Ya en la Modernidad, de acuerdo con el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas (1929), la condena social adquiere la forma por excelencia de la opinión pública en el espacio abierto por los medios de comunicación de masas, que se constituye como campo paradigmático de las prácticas de infamación. Dicho espacio se ha hecho extensivo, en la actualidad, a las redes sociales en general. De acuerdo con Habermas, existe una relación de transferencia entre la opinión pública y el orden jurídico institucional, que convierte a la primera en un ritual disciplinario para-judicial.

Condena social y Derechos Humanos

Existen, no obstante, experiencias históricas en las cuales se verifican procesos no lineales de condena social, en los que ésta aparece bajo la forma de procedimientos prácticos de producción de justicia, los cuales involucran una práctica política vecinal y comunitaria. Éste es el caso de la figura del “escrache popular”, que se desarrolló en Argentina (y, de manera similar, en Chile) en el contexto de la última posdictadura, como respuesta a una “política del perdón” por parte de las instituciones estatales —una vez recuperada la democracia— hacia quienes habían ejecutado crímenes de lesa humanidad durante la Dictadura Militar que tuvo lugar entre los años 1976 y 1983. Dicha política estuvo signada por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales otorgaban indultos a ex represores.

Bajo la consigna “sin justicia hay escrache”, durante los años noventa, emergieron en el espacio urbano callejero diferentes rituales de condena social, organizados principalmente por organismos de Derechos Humanos —integrados por familiares de detenidos, desaparecidos, torturados y exiliados durante el gobierno militar—. El objetivo de los escraches no consistía en una mera práctica punitoria, que reemplazaría a la justicia estatal, sino que estaba dirigido hacia la construcción de una memoria colectiva territorial. Éstos consistían en ejercicios de marcación de los lugares donde vivían ex genocidas, cómplices civiles y de ex centros clandestinos de detención, donde habían sido secuestradas las víctimas del terrorismo de estado; por los cuales transitaban cotidianamente los vecinos de la zona. Los escraches suponían una movilización política, pero, a su vez, también una dimensión artística, involucrada en el trabajo de señalización por medio de carteles, de acciones de mapeo, acciones performáticas, etcétera.

La condena social en las agendas feministas actuales

En Latinoamérica, los procesos de condena social llevados a cabo por organismos de Derechos Humanos se han convertido en un modelo para las denuncias públicas llevadas adelante por víctimas de violencia de género. A lo largo de la última década, las redes sociales han servido de espacio para la denuncia y visibilización de distintos tipos de agresiones no tipificadas como delitos o cuyo abordaje en el contexto de la justicia institucional resulta, en muchos casos, insuficiente y revictimizante para las personas agraviadas. La práctica del escrache en redes sociales o “funas” de varones ha sido, no obstante, ampliamente discutida al interior del movimiento feminista, en la medida en que su carácter punitivista no sería suficiente para dar cuenta de la complejidad de los fenómenos que atañen a la configuración patriarcal de la sociedad.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Trabajo publicado en: Dic., 2022.
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Gomez, L. (diciembre, 2022). Definición de Condena Social. Definición ABC. Desde https://www.definicionabc.com/general/condena-social.php
 

Referencias

Antonelli, M. A. (2003). Condena social y productividad del carácter conflictual de la memoria traumática:" el escrache" de Hijos. Revista del Centro de Estudios Interdisciplinarios, 3(4-5), 357-370.

Balbi, M. I. P. (2016) Si no hay justicia hay escrache (s). Las prácticas expresivas en los escraches a genocidas en La Plata. Pensar lo social. Artículos seleccionados de las VIII Jornadas de Jóvenes Investigadores del Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Jancik, I. G. (2020). Feminismo y punitivismo. Análisis del surgimiento de funas a varones en Argentina. Revista Némesis, (16), 49-59.
 
 
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