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Definición de Capacidad

Definición conceptual

Por un lado, la capacidad es la posibilidad de almacenamiento de un objeto en base a sus dimensiones y materiales. Por otro, en el caso de los seres agentes (no solamente personas individuales, sino también instituciones y entes en general), nos referimos como capacidades al conjunto de aptitudes y cualidades que estos pueden realizar. Su raíz etimológica remite a las formas del latín capacĭtas, capacĭtātis, vinculado al adjetivo “capaz”, en latín capax, capācis, y este último procede del verbo capere, por “tomar” o “agarrar”.

Lilén Gomez | Nov. 2021
Formación en Filosofía

Primeramente, observamos en el campo de la física que el término “capacidad” indica el volumen que puede caracterizar un recipiente, es decir, aquello que puede comprender sin exceder su límite; ya sea determinado volumen o bien, determinada unidad de energía (capacidad térmica o calórica). Así, por ejemplo, la capacidad de una botella será la cantidad de líquido con la que podemos llenarla, que podremos indicar con distintas unidades de medida; o, cuando hablamos de la capacidad de un espacio, nos referimos a la cantidad de personas que pueden estar allí simultáneamente, en función de diferentes criterios.

La capacidad como acción

Cuando hablamos de capacidad como posibilidad de llevar a cabo una acción, no sólo nos referimos a seres humanos, sino a cualquier ente en general. De esta manera, por ejemplo, la capacidad aeróbica hace referencia al modo de funcionar de ciertos órganos; las instituciones poseen capacidades institucionales, que consisten en las habilidades que ellas tienen para cumplir determinadas funciones; etcétera.

A lo largo de la historia cultural de Occidente, desde la Antigüedad clásica, se ha identificado la capacidad de actuar con los organismos más próximos al estatuto de lo humano, siendo el hombre el ser privilegiado en cuanto a sus capacidades por sobre el conjunto de la naturaleza, específicamente, gracias a sus capacidades intelectuales. En el último siglo, estas ideas han sido fuertemente revisadas por la filosofía contemporánea, entendiendo que tal jerarquización de lo humano por sobre todo lo existente esconde una operación de dominio del hombre por sobre lo que hay.

Como contrapartida, ciertas corrientes proponen un movimiento de re-animación de lo no humano, en el sentido de una comprensión acerca de los modos de actuar no específicamente humanos. Así, por ejemplo, encontramos que las plantas tienen sus propios modos de agencia, así como los objetos “inanimados” también serían capaces de actuar de otras maneras (toda vez que interactuamos con un objeto, ese objeto también nos está afectando de una forma particular).

Capacidad intelectual y capacidad corporal

El ordenamiento jerárquico de los distintos entes al cual hacíamos referencia, solamente fue posible como contrapartida de una división previa entre tipos de capacidades: por un lado, físicas y, por otro lado, intelectuales. Esta separación (deudora de las metafísicas dualistas, como la de Platón en la Antigüedad o, en la Modernidad, la de René Descartes) ha instaurado una asimetría entre ambos órdenes, de modo tal que lo intelectual fue, históricamente, jerarquizado por sobre lo corporal.

A su vez, existe otra división complementaria: aquella que distingue entre capacidades innatas, con las cuales nacemos, y capacidades adquiridas, las cuales aprendemos a lo largo de la vida, y que dependen de la experiencia y de la educación particular de cada individuo. Nuevamente, esta distinción se apoya sobre el supuesto dualista que separa al alma del cuerpo. En este sentido, las capacidades innatas estarían asociadas a lo esencial de cada organismo, aquello que lo define como tal.

A propósito de las posiciones dualistas, resulta interesante rescatar la crítica del filósofo Maurice Merleau Ponty (1908-1961) al dualismo clásico. Este filósofo no sólo se propone subvertir la jerarquía entre mente y cuerpo, sino redefinir el “cuerpo” desde su propia especificidad (y no como mero opuesto al espíritu tomado como punto de referencia), para lo cual se sirve incluso de investigaciones científicas.

El cuerpo no está conformado por una suma de partes, sino que constituye un todo integrado, el cual supone cierta “inteligencia corporal”. De este modo, el cuerpo es vivido como posibilitador de acciones, a la vez que percibimos correlativamente al mundo como un sistema de posibilidades de acción, de recorridos posibles. Se trata, entonces, de un movimiento de ida y vuelta entre el cuerpo y el entorno. Así, cada quien toma conciencia del mundo a través de su cuerpo y, al mismo tiempo, toma conciencia de su cuerpo a través del mundo; pero no por medio de una conciencia abstracta, sino perceptiva, práctica. Es el movimiento a través del entorno aquello que va configurando dicha conciencia práctica, y gracias a la cual desarrollamos distintas capacidades.

Bibliografía

“Capacidad y volumen”, portal Escuela Pública Digital, Universidad de La Plata.

Aristóteles (2000). Acerca del alma (trad. T. Calvo Martínez). Madrid: Gredos.

Merleau-Ponty, M. (2000) Fenomenología de la percepción [1945], Cabanes, J. (trad.). Barcelona: Ediciones Península.

 
 
Autora: Lilén Gomez | Sitio: Definición ABC | Título: Capacidad | Fecha: Nov. 2021 | URL: https://www.definicionabc.com/general/capacidad.php

Estudiante avanzada en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
 
 
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