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Definición de Calamidad

La palabra calamidad implica la sucesión de una desgracia o infortunio a gran escala, es decir, que el mismo afecta a muchísimas personas

Desastre o desgracia de enorme alcance porque toca a miles de personas y afecta sus vidas y produce grandes daños materiales

La calamidad, por la gravedad que supone per se, alterará el orden regular que presenten las cosas en el lugar en el cual sucede. La misma podrá tratarse de un acontecimiento natural, tal es el caso de los terremotos, los tsunamis, las inundaciones, los huracanes, tornados, o bien, ser provocada por el ser humano, tal es el caso de una guerra.

Independientemente de cuál sea su factor desencadenante, siempre, la calamidad provocará pérdidas humanas y materiales a gran escala, difíciles estas últimas de resolver a la brevedad porque demandan dinero e infraestructura para devolver al lugar afectad su estado normal.

Recientemente, el planeta tierra fue testigo de una de las más grandes calamidades de la historia acaecidas en uno de sus territorios: Japón. El tsunami que mayormente afectó a la isla del Japón no solamente provocó la muerte de miles y miles de personas, hirió a otras tantas y ocasionó magníficos daños materiales, sino que también despertó la alarma de la proliferación nuclear como consecuencia del estallido de varias centrales nucleares.

El cambio climático, un responsable directo de muchos desastres naturales que se viven hoy

Pero el caso que mencionamos de Japón es uno de los tantos que conmueven al mundo, lamentablemente, cada día es más corriente y recurrente encontrarnos con escenarios de este tipo. El cambio climático, provocado en muchos casos por la acción negligente del hombre en muchos aspectos, sin dudas, es una de las razones de esto, y si no hay una voluntad política mundial y un compromiso de la sociedad en general será muy difícil no continuar apreciando situaciones de este tipo.

La naturaleza muchas veces nos tiene preparados acontecimientos imprevistos que no pueden detenerse ni preverse aún con la más alta tecnología, ahora bien, hay muchas otras calamidades que no son el resultado de la naturaleza sino que tienen que ver con una acción desmedida y poco afecta a la salud del planeta que viene desarrollando el ser humano desde hace años, y claro, hoy estamos empezando a pagar las consecuencias de ello.

En tanto, la palabra calamidad se encuentra vinculada a otros términos, como ser: desgracia, infortunio, adversidad, cataclismo, hecatombe, desdicha, estrago y azote, los cuales son muchas veces empleados como sinónimos de calamidad y viceversa. En cambio, fortuna, victoria y dicha son las palabras que se oponen directamente a este sentido.

Personas a las que corrientemente las siguen las desgracias

Y el otro de los usos que normalmente le damos a la palabra calamidad nos permite designar a aquella persona torpe o a la cual le suceden todo el tiempo todo tipo de problemas. Este sentido del término se vincula con palabras como torpe, incapaz, inhábil, desmañado y manazas y se opone a los de hábil y mañoso.

Hay individuos que tienen una propensión natural hacia la torpeza y las desagracias.
Su postura en la vida es la que los termina poniendo en circunstancias que no pueden manejar y que terminan por complicar sus existencias, además de provocarles daños.

Calamidad doméstica: acontecimiento grave que afecta la salud de un empleado o de un familiar

Calamidad doméstica, por su lado, resulta ser un concepto empleado con frecuencia en el ámbito laboral y el cual supone a todo aquel suceso familiar de gravedad que afecta el normal desarrollo de las actividades de un individuo en su empleo, entre ellos se destacan: enfermedad, fallecimiento, lesión grave de algún familiar directo, entre otros. Tal estado de cosas demandará que el empleador en cuestión le conceda al trabajador que está padeciendo esta situación las licencias pertinentes hasta que el infortunio sea superado.

Uno de los beneficios que han logrado los trabajadores luego de largas décadas de lucha sindical es que se les reconozcan ciertos derechos básicos que aunque no tengan que ver directamente con sus quehaceres profesionales, sí están vinculados a sus vidas y terminan por repercutir en el plano laboral.
Si un familiar directo, hijo o cónyuge, de un empleado, se enferman, necesitarán de él y así es que el trabajador tendrá que solicitar la mencionada licencia a sus jefes para poder acompañarlos en la recuperación o en el tratamiento.

Esos permisos deben darse sin descuento de sueldo por ausencias laborales pero el empleado debe presentar las pertinentes constancias médicas.

 
 
 
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