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Definición de Anticuario

La palabra anticuario es un término que presenta un uso recurrente en el ámbito de la compra y venta de piezas antiguas y asimismo en lo concerniente a la colección de antigüedades .

Persona que se dedica a la colección, estudio o a la compra y venta de antigüedades

En tanto, la palabra suele emplearse para referir dentro del campo varias cuestiones.

Al individuo que se dedica al estudio de elementos y piezas antiguas y que entonces como tal se dedica también a escribir sobre las mismas, es decir, sería como una especie de historiador de estas piezas, básicamente, describiendo sus características, orígenes, usos, entre otras cuestiones.

Cabe destacarse que la figura del anticuario es realmente antigua, aproximadamente en la Edad Media surgiría y luego ya entre los siglos XVI y XVII la actividad comenzó a desplegarse con mayor intensidad y extensión.

Por otra parte, la palabra también es usada en nuestro idioma para designar a aquel individuo que se dedica a la recolección, restauración, en caso que la pieza o mueble así lo demande y luego la venta de los muebles y elementos antiguos.

A esta persona, generalmente, le apasionan todas aquellas cosas pasadas y entonces se ocupa de recolectar y seleccionar las mismas para luego venderlas en una tienda que es de su propiedad.

Al anticuario se le demanda conocimientos específicos sobre la época y procedencia de las piezas que comercializa dado que a los potenciales compradores les interesa siempre conocer esa información cuando adquieren una antigüedad.

Establecimiento que vende al por menor objetos y muebles antiguos

Y el otro uso que le atribuimos a la palabra es para referir a aquel establecimiento comercial que se dedica a la venta por menor de antigüedades.

Normalmente, los anticuarios se nutren de piezas que adquieren en subastas, en domicilios particulares que deciden desprenderse de viejos muebles, en ferias, mercados y en los últimos años, gracias a las bondades de la tecnología, internet se ha convertido en uno de los espacios más comunes en los que es posible comprar y vender antigüedades.

El campo de la compra venta de antigüedades es realmente amplio y vasto y puede ir desde elementos muy apreciados y valorados como ser: libros de colección, cuadros firmados, mobiliario, indumentaria, joyas, entre otros, hasta otros objetos que no disponen de un alto valor monetario pero igual son requeridos por su estética y vinculación con una época pasada.

No suele haber un precio fijo y el comprador le plantea un regateo al vendedor

Una cuestión característica de la comercialización de estos objetos es el precio, que no es fijo y por ello admite una negociación entre anticuario y comprador.

Justamente un párrafo aparte se merece la cuestión del precio en el marco de la compra y venta de antigüedades en donde los precios que se les asignan a los objetos no suelen ser fijos y se admite una negociación entre comprador y vendedor que suele admitir lo que se denomina popularmente como regateo.

El del regateo es un procedimiento por el que el comprador le solicita al vendedor que le efectúe una rebaja en el precio del objeto o mueble.

Muchas veces esta solicitud está en relación a la situación que al bien hay que efectuar alguna reparación o restauración, hecho que suele ser muy corriente en los muebles antiguos que no han sido sometidos a un proceso de reacondicionamiento.

Por caso, una vitrina antigua de roble a la cual le faltan los vidrios, por ese detalle, es común que el interesado en comprarla le ofrezca algo menos a su vendedor y le pida que le rebaje el valor inicial que pide por ella.

Si bien no hay un porcentaje establecido para el regateo lo que se suele hacer, por ejemplo en relación al caso que planteábamos, es ofrecerle al vendedor pagarle un valor menor porque hay que colocarle los vidrios, entonces, se averigua a grandes rasgos cual sería ese costo y lo rebaja del valor que pretende el vendedor de la vitrina.

Puede ser que este acepte y venda la pieza o diga que no, a lo cual el comprador deberá decidir si quiere comprarla en el valor y el estado en el que se encuentra.

Muchas veces al tratarse de piezas únicas que no se encuentran fácilmente, si el regateo no sale bien, el comprador de todos modos decide adquirir la piza.

La práctica del regateo suele ser más común en las ferias de antigüedades y no tanto en establecimientos de venta de antigüedades más formales.

Siempre en estas tiendas el precio final depende de la antigüedad del objeto, de su estado de conservación, de los costos iniciales y de la demanda que pueda tener en el mercado.

 
 
 
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