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Definición de Responsabilidad civil

Responsabilidad-civilEn términos generales, la responsabilidad civil es la obligación que recae sobre una persona de cumplir con su obligación. Por ejemplo, si un niño ocasiona unos daños a un automóvil, los responsables civiles de dicha acción son sus padres. Esto se debe a que aquella que persona que causa un daño a otro está obligada a indemnizarlo por ello aunque no haya un contrato que así lo establezca (por este motivo se habla de la responsabilidad civil extracontractual). Para que una persona sea responsable de sus actos al margen de un contrato deben confluir cuatro circunstancias: la acción, el dolo o culpa, el nexo causal y la certeza del daño (si falta uno de estos elementos no existe la responsabilidad civil).

Análisis de las circunstancias implicadas

En primer lugar, debe haber una acción o una omisión ilegítima que produzca el daño (por ejemplo, en un accidente de automóvil la acción es el atropello de alguien o en una práctica médica sería el omitir suturar la herida del paciente). Sin embargo, en ciertos casos puede haber una acción pero no una responsabilidad (por ejemplo, cuando alguien actúa en legítima defensa).

En segundo lugar debe darse el dolo, es decir, la intención de dañar a otro. También hay responsabilidad civil cuando existe culpa, que implica que a pesar de no tener la intención de dañar a alguien se actúa de manera negligente y se ocasiona un perjuicio.

El tercer aspecto, el nexo causal, indica que el daño causado es consecuencia de la acción (por ejemplo, que un accidente sea la consecuencia de la conducción negligente del conductor y no de la víctima). Si no hay un nexo causal desaparece la responsabilidad civil.

En cuanto a la certeza del daño, tiene que haber un perjuicio claro y evidente. Con respecto a la clasificación de los daños se pueden ordenar en: daños patrimoniales (que se dividen en daño emergente y lucro cesante) y daños extra-patrimoniales (que se dividen en daños a la persona y en daño moral). El daño emergente es la disminución patrimonial que produce una acción (por ejemplo, los gastos que asume una víctima para reparar el mal que ha padecido). El lucro cesante supone la ganancia frustrada (dejada de percibir) como consecuencia de un hecho (por ejemplo, una persona víctima de un accidente puede dejar de obtener unos ingresos durante el periodo de convalecencia).

El daño a la persona es el menoscabo físico que sufre una víctima y debe ser resarcido y hay que tener en cuenta que el daño debe probarse de manera objetiva. Por otro lado, el daño moral es el menoscabo anímico que padece una persona por una acción determinada y como es daño personal solo puede valorarse mediante indicios.

En cualquier caso, si se prueba la existencia de un daño se debe indemnizar (en los daños patrimoniales se restituye lo gastado o aquello que se ha dejado de percibir y en los daños extra-patrimoniales un juez deberá valorar los hechos y determinar el daño causado y la consiguiente indemnización).

Foto: iStock - Sneksy

 
 
 
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