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Definición de Derecho de Pernada

Durante la Edad Media los señores feudales eran, junto a los miembros del clero, quienes formaban la clase dirigente. El señor poseía tierras y en ellas vivían y trabajaban los vasallos. El vasallo tenía que jurar obediencia al señor a través de una ceremonia simbólica, el juramento de vasallaje.

Entre los privilegios que tenían los nobles hay uno que llama especialmente la atención, el derecho de pernada, que en latín se conoce como "ius primae noctis". Con el reconocimiento jurídico de este privilegio un señor feudal podía pasar la primera noche de bodas con la esposa de uno de sus vasallos. De esta manera, la virginidad de la mujer se ofrecía como un regalo.

Un supuesto privilegio sobre el que no se ponen de acuerdo los historiadores

Sobre la Edad Media existen todo tipo de mitos y creencias, siendo muchos de ellos simples falsedades históricas. Con respecto al derecho de pernada, no existe una única versión.

Algunos historiadores sostienen que el ius primae noctis está integrado en el marco de las relaciones jurídicas existentes entre el señor y sus vasallos. Esta costumbre no se refleja en los textos legales de la Edad Media, ya que se trataba de una tradición basada en la costumbre.

Otros historiadores afirman que el derecho de pernada nunca existió y que en realidad es una de las leyendas o mitos de la Edad Media. En este sentido, sí hay registros históricos (por ejemplo, los códigos de Alfonso X en España) en los que expresamente se prohibía que el señor pudiera imponer su voluntad sobre la mujer de uno de sus vasallos.

Si bien el derecho de pernada es discutible desde el punto de vista de la documentación histórica, sí hay pruebas que ponen de manifiesto la servidumbre sexual de las mujeres en beneficio de los señores feudales (en la vida cotidiana de los territorios feudales europeos los maridos intentaban contentar a los señores y para ello cedían a sus esposas y miraban hacia otro lado).

En las haciendas latinoamericanas

En algunos países de América Latina los dueños de las antiguas haciendas ejercían una especie de dictadura personal sobre los trabajadores. En aquel contexto social era bastante habitual que el hacendado tuviera relaciones íntimas con las mujeres que vivían dentro de sus dominios.

No se trataba del derecho de pernada en un sentido estricto, pero en la práctica suponía una forma de abuso sexual.

La dominación sexual de la mujer

La explotación sexual de la mujer presenta versiones distintas a lo largo de la historia. Los antiguos harenes árabes, las odaliscas del Imperio Otomano o las geishas de Japón son algunos ejemplos en los que la mujer es sometida sexualmente.

En la actualidad no existe el derecho de pernada en un sentido jurídico, pero siguen manteniéndose distintas modalidades de esclavitud sexual.

Fotos Fotolia: Erica Guilane-Nachez

 
 
 
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