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Definición de Literatura de Vanguardia

1. Obras innovadoras para la época en que fueron escritas.

2. Corriente progresista de principios del siglo XX caracterizada por patrones atrevidos o poco ortodoxos en comparación con las reglas estéticas utilizadas hasta entonces.

Etimología: Literatura, por el latín litteratūra. + Vanguardia, por el francés antiguo avantgarde, formado por avante, en el latín tardío abante 'delante', y guardia, en el gótico *wardja, respecto del germánico *warđ-, por ‘proteger’.
Cat. gramatical: Sustantivo fem.
En sílabas: li-te-ra-tu-ra + de + van-guar-dia.

Literatura de Vanguardia

Indira Ahmed Fernández | Mayo 2022
Licenciada en Letras Hispánicas

En los primeros años del siglo XX los artistas expresaban mediante su arte una especie de cansancio con respecto a las tradiciones. Estaban dispuestos a romper con los paradigmas y salirse de todos los modelos estéticos que habían regido la creación artística hasta el momento. Eran una generación desgastada por las crisis seculares y por la Primera Guerra Mundial, irreverente. Así surgieron las vanguardias artísticas del siglo XX.

En la periodización más tradicional de la historia literaria, las vanguardias se ubican en la literatura del siglo XX de la época contemporánea, donde los temas fundamentales continuaban siendo la existencia, la religión, sociedad y literatura. Una de las características visibles de estas vanguardias fue la actitud provocadora. Los artistas publican manifiestos en los que atacan toda producción anterior y se reivindica lo original.

Surgen de esta manera diferentes movimientos, conocidos como -ismos por la terminación de sus nombres, que fueron corrientes vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque tenían como denominadores comunes: la lucha contra las tradiciones, procurando novedad y libertad; y el carácter experimental de las propuestas, que se sucedían con rapidez unas tras otras.

Principales corrientes vanguardistas

Cubismo: surge por la influencia del cubismo pictórico, iniciado alrededor de 1907 con Pablo Picasso y Georges Banque. Aquí se integra lo visual como parte de lo poético, desafiando los límites literarios. Guillaume Apollinaire, ya mencionado con sus caligramas, fue uno de los máximos exponentes de esta corriente.

Futurismo: se ve a partir del manifiesto del autor Fillippo Tomasso Marinetti en 1909, donde destaca la simultaneidad de sensaciones del movimiento, se exalta la energía, el progreso, las máquinas, la industrialización. Marinetti presenta una nueva adoración hacia los objetos y las máquinas, como “salvadoras” de la humanidad en el proceso del arte y la vida. Además de su iniciador, fue su principal representante.

Expresionismo: ve la luz en Alemania en 1910 y reaccionaba al impresionismo de fines del siglo XIX. Se manifestó sobre todo el narrativa y teatro, y supuso sobre todo una forma de queja de los autores sobre el inconformismo y pesimismo ante la sociedad que consideraban decadente. La subjetividad es la protagonista, centrándose en emociones y sentimientos expuestos de forma exagerada; además tocan temas que hasta ese momento eran vetados por la sociedad, como enfermedad, sexualidad, miedo, moral, locura, muerte.

Creacionismo: se inició aproximadamente en 1916, en París, y su principal exponente fue el poeta chileno Vicente Huidobro. Aquí se establece al escritor como artesano que va conformando su creación. Se buscaba crear una nueva realidad yuxtaponiendo imágenes y metáforas.

Dadaísmo: nace en 1916 gracias a Tristán Tzara y tiene como premisa la inutilidad del arte y la cultura tradicional. Sus características más evidentes son el nihilismo y el empleo de la arbitrariedad e inmediatez de la creación. Se desarrolla fundamentalmente en poesía. Respecto del nihilismo: parte de la filosofía, sostiene la imposibilidad del conocimiento y niega la existencia y valor de todas las cosas. Viene del latín “nihil” – nada y la frase determinante es que nada tiene sentido.

Ultraísmo: surge en España en 1918 en contraposición del modernismo –dueño de la poesía española a fines del siglo XIX. Se vinculó fuertemente con el creacionismo y el futurismo. Jorge Luis Borges, uno de los principales exponentes de este movimiento, recalca que la eliminación de lo innecesario y el uso de imágenes y metáforas son el eje poético de la corriente.

Surrealismo: se considera de las más importantes vanguardias literarias y surge de la mano de André Breton en 1924 con la publicación del “Primer manifiesto surrealista”. Esta corriente pretendió automatizar la psique, siguiendo las ideas de Freud. Por tanto, este nivel de consciencia se ve exteriorizado con gran uso de imágenes y metáforas.

Estas corrientes se reflejaron sobre todo en la poesía, pero la narrativa como género literario también contó con rasgos vanguardistas. Los autores más conocidos de estas tendencias fueron Virginia Woolf, James Joyce, Marcel Proust y Thomas Mann.

Características generales

La literatura de vanguardia, como movimiento de reacción e innovación, toma el texto para ser realizado a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. La poesía se constituye como el medio de expresión más usado y se rompe con la estrofa tradicional, la puntuación, la métrica de los versos y la sintaxis. De esta forma se alteraba por completo la estructura de las composiciones.

Surge el caligrama, o poema escrito, que forma imágenes, pretendiendo esto con la misma escritura del poema. Un ejemplo de esto es “La paloma apuñalada y el surtidor”, de Guillaume Apollinaire, tal como se observa en la imagen a la izquierda.

También, como muestra de la espontaneidad, surge el cadáver exquisito que primeramente se da en la pintura y luego se traslada a la literatura. Esta forma de escritura consiste en que, en un grupo de personas, cada uno aporta un verso, sin que se vea el anterior (los ya aportados por los demás “autores”), para un resultado dispar, a veces falto de coherencia, pero que da lugar a un poema espontáneo y provocador. En estos casos, a veces, también se ponía un tema para que todo lo escrito girara alrededor de lo mismo.

Entre las características generales que presentó la literatura de vanguardia, independientemente del movimiento en que se insertara, estaban:

- el artista vanguardista era inconforme, el pasado no le sirven se revela constantemente ante el mismo y busca un arte que responda a la realidad que vive.

- los temas viejos no respondían a las necesidades del hombre nuevo.

- en algunos de los movimientos hubo una tendencia a mezclar la creación plástica con las palabras.

- el símbolo cobró mayor importancia.

- libertad para la expresión adecuada del mundo interior del artista, desde el punto de vista estructural (por lo que se rompió con la tradición versificadora).

- múltiples puntos de vista del narrador.

- el tiempo cronológico no es importante, se rompe constantemente con este secuencia y solo se sugiere para que el lector lo complete. El mejor ejemplo de esto es la gran creación de Marcel Proust: “En busca del tiempo perdido”, donde el autor narra experiencias propias sin contar con una secuencia temporal estricta e insertando pensamientos de su actualidad en recuerdos de la infancia.

Casi todas las manifestaciones vanguardistas contaron con su manifiesto, donde los exponentes expresaban sus deseos, necesidades y justificaciones de sus modos de hacer.

 
 
 
Por: Indira Ahmed Fernández. Licenciada en Letras Hispánicas. Cursante de MBA en la Universidad de Guadalajara, México. Desempeño en el ámbito de medios de comunicación y la enseñanza, en las áreas lingüísticas y literaria, además de metodología de la investigación e idiomas. Investigación en lexicología, sociolingüística y teatro.
Art. actualizado: Mayo 2022; sobre el original de noviembre, 2008.
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Bibliografía

Breton, A.: Primer Manifiesto surrealista.

Cónsul, I.: Las vanguardias literarias.

Huidobro, V.: Manifiestos.

Pozuelo Yvancos, J. M.: La teoría literaria en el siglo XX.

Villanueva, D.: Curso de teoría de la literatura.
 
 
Índice
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