Definición de Probióticos

Los probióticos son grupos de microorganismos vivos que, al ingerirse intencionalmente en dosis adecuadas, otorgan beneficios al organismo hospedador. Para que un microorganismo pueda considerarse como “probiótico” debe ser inocuo para el consumidor, ser capaces de sobrevivir las barreras fisicoquímicas del tracto digestivo como las enzimas salivales, la acidez y temperatura interna del organismo hospedador; todo para poder llegar a instalarse en el interior del intestino a través de mecanismos de adherencia.

Rodrigo Arredondo Fernández | Jun. 2022
Lic. en Biología

Los cuerpos de los seres vivos como el de los humanos pueden ser colonizados por microorganismos aliados que los protegen de la invasión de patógenos y mejoran la salud en general al mejorar la digestión al degradar compuestos que permiten aprovechar mejor los nutrientes de los alimentos consumidos y al entrenar el sistema inmune. Al entender cómo funcionan se pueden modificar los hábitos alimenticios para mejorar y mantener a estos microorganismos conocidos popularmente como probióticos. Los probióticos deben tener la capacidad de competir e inhibir el crecimiento de los organismos patógenos y estimular al sistema inmune. Los microorganismos más comunes que son utilizados como probióticos son las bacterias ácido lácticas que pertenecen a los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium.

Breve historia de los probióticos

Eli Metchnikoff, un embriólogo ruso ganador del Nobel, fue de los primeros personajes en reconocer la relación de los microbios intestinales con la alimentación y su utilidad para proteger contra organismos causantes de enfermedades.

Por otro lado, Henry Tissier observó en 1906 que las heces de niños sanos contenían una gran cantidad de bifidobacterias mientras que en aquellos que padecían diarrea ocurría lo contrario. Actualmente estas bacterias se han identificado como pertenecientes al género Bifidobacterium.

Aunque la investigación sobre los probióticos se detuvo por algunas décadas en el siglo XX, a mediados de los años 90 el interés sobre la aplicación de estos microorganismos benéficos floreció hasta el punto de convertirse en una materia intensa de investigación médica y en una industria global multimillonaria.

¿Qué beneficios aporta el uso de probióticos?

Aunque no hay suficientes estudios concluyentes que demuestren que la modificación de las comunidades microbianas del intestino tenga efectos positivos de la salud a largo plazo, se ha observado que la administración de cultivos concentrados de microbios vivos es capaz otorgar beneficios al corto plazo.

Entre esos efectos benéficos se puede destacar la estimulación del sistema inmune a través de los sistemas de reconocimiento de patrones moleculares de las células inmunitarias que mejoran su respuesta al estar en constante interacción con las comunidades de bacterias probióticas reduciendo la vulnerabilidad a infecciones y al padecimiento de alergias.

Muchas de las especies usadas como probióticos tienen efectos antagónicos contra microorganismos patógenos, es decir, son capaces de inhibir su crecimiento. Estos es importante pues de esta manera reducen y alivian la diarrea que es producto de infecciones por rotavirus y bacterias enteropatógenas como Escherichia coli, Clostridium dificile del género Salmonella; favoreciendo también el fortalecimiento de la mucosa intestinal que funciona como una barrera que previene infecciones y procesos inflamatorios.

Contribuyen en el proceso digestivo al degradar compuestos que el hospedador no puede digerir y así elevan la biodisponibilidad de nutrientes al producir enzimas que digieren carbohidratos y lípidos. Además, hay varias especies de bacterias ácido lácticas que son capaces de producir vitaminas del complejo B que son potencialmente aprovechadas por el hospedador.

También son capaces de reducir los efectos negativos provocados por la intolerancia a la lactosa y de otros procesos inflamatorios con potencial de derivar en complicaciones como cáncer.

¿Dónde se encuentran?

Los probióticos se encuentran naturalmente en los productos fermentados elaborados a partir de lácteos, tales como el yogurt, el queso o la leche búlgara también conocida como kefir. Sin embargo, los productos fermentados tradicionales, que muchos de ellos no se elaboran a escala industrial, también son fuente importante de probióticos. Algunos de estos productos tradicionales son el kimchi en Korea, la leche matsoni en Medio Oriente, y el pulque en México. Lo importante de estos productos es que deben consumirse frescos para aprovechar al máximo los beneficios que aportan los probióticos que contienen.

La investigación sobre los probióticos también ha llevado a la industria farmacéutica a diseñar y producir tratamientos probióticos utilizando cepas comerciales en concentraciones altas que pueden sobrevivir largo tiempo en almacenamiento. Estos productos son utilizados para restituir la microbiota intestinal de personas que han tenido que usar antibióticos a causa de una infección o que han tenido episodios que los conduzcan a una inmunodepresión.

 
 
 
Por: Rodrigo Arredondo Fernández. Licenciado en biología, de la UNAM. Experiencia en la participación en investigaciones sobre la microbiología de alimentos fermentados tradicionales. Jun., 2022.
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Referencias

C, B., Amy & Ana, V. (2004). Probiotics and medical nutrition therapy (15481739). 7(2), 56–68. PubMed.

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Sujuan, D., Wenxin, Y., Yong, M. & Jun, F. (2021). The impact of probiotics on gut health via alternation of immune status of monogastric animals. 7(1), 24–30.
 
 
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