Definición de Astrobiología

Es el campo de conocimiento científico que se apoya en diversas disciplinas (Biología, Astrofísica, Química, Geología, etc), para buscar y estudiar, la posible vida que pudiera habitar o haber habitado, otros planetas o satélites planetarios (lunas), y estudiar el futuro de la vida terrestre.

Sandro Cervantes Núñez | May. 2022
Cand. Doctor en Ciencias de la Tierra y Astrobiología

La astrobiología nace durante el periodo en el que se planeaba el diseño de las misiones Vikingo, esto fue durante la década de los 60’s, pues se considera que esas sondas son las primeras en buscar activamente vida en la superficie de otro planeta. En aquel entonces, a los astrobiólogos les preocupaba tanto la metodología necesaria para el descubrimiento de nueva vida, como la contaminación con microorganismos terrestres que llevarían en las patas las Vikingo.

Con el fracaso de los análisis de vida de las Vikingo en 1976 y el posterior descubrimiento de los organismos extremófilos en 1977, la astrobiología se tornó más cauta en sus metodologías, diseños y estudios durante las 3 décadas siguientes, concentrándose en el estudio de los extremos de la vida, de las moléculas orgánicas encontradas en meteoritos y cometas, y en la búsqueda y estudio de posibles biofirmas, detectadas a través de percepción remota. Todos estos estudios permitieron a la astrobiología, aportar o incentivar investigaciones en diversas áreas de la biología, la química orgánica y la astrofísica.

La vida como objeto de estudio

Es lógico que al buscar y estudiar un fenómeno, primero se sepa qué es ese fenómeno, sin embargo, en el caso del fenómeno que llamamos “vida” aún hay mucho por descubrir. Para poder buscar y estudiar la vida más allá de la Tierra, la Astrobiología (también conocida como Exobiología), necesita definir adecuadamente que es lo que busca y por ello ha dedicado un gran esfuerzo desde su fundación, a comprender, delimitar y definir este fenómeno.

A la fecha existen más de 100 definiciones de vida, debido, por un lado, a lo que no se sabe de ella, y por el otro, a los avances en su conocimiento a lo largo de los últimos siglos. La definición más común de vida describe el ciclo de aquello que nace, crece, se reproduce y muere, y con esta definición se puede distinguir, en la práctica, a una roca o al fuego, de un árbol o de un perro. No obstante, en el fondo el fenómeno es más complejo de lo que aparenta, pues tanto una roca como el fuego, son objetos que también nacen (la roca del magma y el fuego de una chispa sobre combustible), crecen (conforme se va enfriando el magma y el fuego encuentra más combustible), se reproducen (la roca se va trozando en clastos debido al intemperismo, y el fuego puede dividirse en distintos materiales dentro de una construcción o en un bosque), y mueren (cuando la roca es pulverizada producto del intemperismo o de los organismos, y el fuego al ser extinto).

Y esto sucede con todas las definiciones actuales de vida, siempre presentan alguna cuestión que no separa adecuadamente lo que por sentido común aceptamos como vida, de lo que aceptamos como inerte. Por esta razón, la astrobiología ha buscado diseñar definiciones de trabajo, que le permitan alcanzar sus objetivos. Actualmente, la definición de vida que utiliza la astrobiología es: la vida es un sistema químico auto-sustentable, capaz de experimentar evolución darwiniana. Nuevamente, no es la mejor definición, pues medir la evolución en términos prácticos, requiere miles a millones de años de observación y experimentación científica, pero es hasta el momento, la definición más aceptada por la comunidad científica relacionada.

Habitar el universo

Cuando se habla de habitar, normalmente se relaciona este término con hábitat, pero el fenómeno de la habitabilidad es más complejo que solo el lugar donde vive una especie, es decir, el hábitat. El concepto de habitabilidad, depende en gran medida del concepto de vida, por lo que sin un concepto claro de esta última, tampoco se tiene uno claro de la primera. Aún con estas dificultades, se comprende que para que la vida pueda habitar un lugar en la Tierra o en el universo, requiere de la presencia e interacción de diversos factores, entre ellos, un medio físico, energía, nutrientes, agua, clima estable, etc. Para la vida en la Tierra, la astrobiología comprende adecuadamente, gracias a la biología, la química, la geología y la geofísica, cuales son los factores que determinan su establecimiento, proliferación y evolución, e incluso su extinción, pero no del todo su origen. Así que con esta información, la astrobiología busca vida o indicios de esta (huellas fisicoquímicas y fósiles), en los planetas de nuestro sistema solar y en aquellos fuera de él (exoplanetas).

En su búsqueda, la astrobiología también debe tomar en cuenta las diversas teorías que giran en torno al origen de la vida. La teoría de la Abiogénesis, considera que la vida se origina a partir de la materia inerte, es decir, existe una evolución química de las moléculas, en la que se van originando y ensamblando como una especie de dispositivo, pero no se comprende el momento en que este constructo químico pasa a ser un ser vivo como tal.

También, existe la teoría de la Panspermia, que considera que la vida puede viajar entre planetas, ya sea en forma de moléculas complejas, en forma de constructo químico, o incluso ya como un ser vivo. Esta teoría también considera que existen dos formas en como esta vida puede viajar: de forma natural, al impactarse meteoritos o cometas, sobre una superficie planetaria que tiene moléculas orgánicas o células, lanzando al espacio fragmentos de roca que las llevan (y las protegen del espacio exterior), y que después estos fragmentos se depositan en un nuevo planeta o luna; o de manera artificial, mediante el transporte activo o pasivo, efectuado por alguna especie tecnológicamente desarrollada. Quizá esto último parece ficción científica, pero los seres humanos ya hemos desarrollado este tipo de panspermia, al descender o estrellar por error, sondas no tripuladas (rovers, orbitadores y aterrizadores), que llevan microorganismos, los cuales, son producto de contaminación o de experimentos espaciales. Esto ha pasado al menos en Venus, la Luna, Marte y Saturno.

Futuro de la vida terrestre

Desde nuestra salida de África hace entre 60 y 130 mil años, y la subsiguiente expansión por todo el mundo, los humanos hemos demostrado ser una especie exploradora, que más allá de la ética del deber o poder, son la necesidad y/o la curiosidad nuestros principales motores (y ahora también la economía y la avaricia). Tarde o temprano, ya sea por el cambio climático, la degradación ambiental, la expansión demográfica, un enorme meteorito o cometa, guerras, pandemias, etc., nos veremos obligados como especie, a salir de la Tierra o a extinguirnos.

Otros factores que podrían llevarnos a habitar lugares fuera de la Tierra podrían ser, el estudio científico, el turismo y el aprovechamiento de viejos y nuevos recursos, en asteroides, planetas y lunas de nuestro sistema solar, y esto lo comprende la astrobiología, por ello su interés en el estudio de este futuro.

Para lograr esto, la astrobiología considera diversas opciones que pueden combinarse, por ejemplo, colonizar mediante hábitats o domos presurizados que controlen las condiciones ambientales; terraformar planetas o lunas, para tratar de modificar, controlar y acercar sus condiciones climático-ambientales, a las condiciones terrestres; o modificarnos y modificar genéticamente a las especies que necesitamos para sobrevivir, para adaptarnos a las condiciones de otros planetas o lunas, que ya estén colonizados o que tengan un grado de terraformación avanzado.

Adaptarnos genéticamente a un planeta sin el apoyo de la colonización o de la terraformación, es extremadamente difícil, pero no imposible, sin embargo, lo que sí es imposible es encontrar un planeta parecido a la Tierra, pues cada planeta evoluciona de manera distinta a lo largo de su existencia, y en particular nuestro planeta, ha evolucionado con la vida que ha albergado. Simplemente, nuestra atmósfera de oxígeno y nitrógeno, es producto de la vida, por lo que ningún planeta que no tenga vida o vida parecida a la nuestra, puede tener este tipo de atmósfera.

 
 
 
 
Por: Sandro Cervantes Núñez. Lic. en Biología, Candidato a Doctor en Ciencias de la Tierra y Astrobiología. May., 2022.
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Referencias

- Wallis, M. K., & Wickramasinghe, N. C. (2004). Interstellar transfer of planetary microbiota. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 348(1), 52-61.

- Chyba, C. F., & Hand, K. P. (2005). Astrobiology: the study of the living universe. Annu. Rev. Astron. Astrophys., 43, 31-74.

- Domagal-Goldman, S. D., Wright, K. E., Adamala, K., De La Rubia, L. A., Bond, J., Dartnell, L. R., ... & Wong, T. (2016). The astrobiology primer v2. 0. Astrobiology, 16(8), 561.

Foto. Jethita

 
 
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