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Definición de Temperamento



temperamento El temperamento es aquella combinación de actos de intro y extroversión que se dan en una persona de manera única y que conforman su personalidad. Íntimamente relacionado con la psicología de cada individuo, el temperamento es adquirido genéticamente y es por esto que también se relaciona con todas las sensaciones, emociones y los sentimientos comprensibles a nivel físico y orgánico. Si bien muchas veces el término ‘temperamento’ es utilizado de igual manera que para significar ‘carácter’, tal situación es incorrecta ya que este último es el que se adquiere a través del aprendizaje.

Temperamento proviene de la palabra latina temperamentum, que significa medida o porción. Normalmente, el temperamento se relaciona con un estrato donde el instinto tiene lugar, por lo cual se convierte en aquella porción de nuestra personalidad que es menos conciente y razonable. El temperamento de una persona es en muchas ocasiones presentado como un conjunto de sensaciones, pensamientos e impulsos que moldean la personalidad y que no tienen una explicación del todo lógica. Es además, el producto de actividades nerviosas y endocrinas que el individuo no conoce ni controla concientemente. Es por esto que el temperamento también se relaciona con numerosas expresiones afectivas y pasionales ya que las mismas tienen que ver con un basamento puramente orgánico.

De acuerdo a lo planteado por expertos científicos en el estudio del temperamento, éste cuenta con nueve características principales que sirven como categorías para clasificar los diferentes tipos de temperamentos. Estas nueve características son la actividad o energía de una persona, la regularidad o lo predecible de un temperamento, la reacción inicial o la manera en que una persona responde a nuevos espacios de manera instantánea, la adaptabilidad o la capacidad de ajustarse al cambio, la intensidad o el nivel de positividad o negatividad de un temperamento, el estado de ánimo o la tendencia hacia la felicidad o infelicidad, la distracción o la tendencia a perder concentración, la persistencia (lo contrario a lo anterior) y finalmente la sensibilidad o la posibilidad de que los cambios o estímulos afecten al temperamento de una persona.

Los cuatro tipos de temperamento más conocidos y descritos por Hipócrates y Galeno son: el temperamento sanguíneo (inestable y muy cambiante); melancólico (triste y reflexivo); colérico (de gran intensidad e impulsividad) y flemático (dubitativo e inseguro).

 

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