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Definición de Prestigio

En la actualidad, cuando las personas queremos dar cuenta de la estima, renombre, buen crédito, la influencia, la importancia y la reputación que ostenta un individuo, empleamos el término prestigio que justamente engloba todas las mencionadas cuestiones. “Necesitamos a una persona de prestigio como tu médico para poder avanzar en el proyecto de concientización sobre el cáncer”.

Estima, importancia, buena reputación que ostenta una persona, profesional o institución

Por caso es que a las personas que gozan de esta cualidad del prestigio, por su comportamiento intachable, por su conocimiento avezado en alguna materia, por su honestidad y credibilidad, entre otras cuestiones, es que son regularmente convocadas para que por ejemplo participen de alguna campaña de concientización sobre un tema del que resultan ser representativos por lo mencionado.

El prestigio se usa para vender marcas y para campañas de concientización sobre determinados temas

Así, un escritor prestigioso como por ejemplo el peruano Mario Vargas Llosa puede ser convocado para protagonizar una campaña a favor de la lectura de libros en las escuelas y de este modo promover esta acción entre los alumnos de manera masiva.
El reconocimiento que este autor tiene a razón de su prolífica carrera hace que sea una persona ampliamente visible, respetaba y oída cuando de literatura se trata la cosa.

Por otra parte, las marcas comerciales, de productos o servicios varios, suelen convocar para sus campañas publicitarias a personas que disponen de prestigio especialmente en materia de credibilidad, porque claro, la idea es que los potenciales consumidores se decidan por sus marcas y nada mejor que hacerlo a través de una voz creíble que la recomiende. Seguramente no fallará.

Por ello es muy común apreciar a periodistas de larga trayectoria y muy respetados en sus países protagonizando avisos publicitarios en los medios de comunicación, en los que hablan de las bondades de tal o cual producto.

Pero, paradójicamente, la palabra prestigio no siempre a lo largo de la historia ha tenido el significado positivo que presenta hoy en día, porque originalmente, la misma, se empleaba para referirse a la pomposidad, soberbia, que rayaba el mal gusto de alguna persona o de algo.

En tanto, para corroborar este significado tan opuesto y contrario al que se le da hoy en día, no tenemos más que ahondar en la raíz de la palabra, que proviene del latín prestigum, que refiere engaño o truco. Aún hoy, en algunas lenguas románicas la palabra prestigio conserva este significado original.

Luego, con el correr de los años, la palabra adquiriría el valor positivo que casi todos le atribuimos hoy, empleándola, justamente, para dar cuenta del alta estima y reputación que presenta una persona.
Las personas, algunos acontecimientos y también algunas instituciones pueden ostentar prestigio.

Por tanto no solamente el prestigio recae en las personas y sus quehaceres o acciones puntuales sino que también hay organismos o entidades que por la actividad que despliegan, generalmente asociada a la lucha por el bienestar y la paz mundial, también gozan de prestigio y son por eso ampliamente respetadas por todos los ciudadanos del mundo que reconocen el trabajo que hacen. Incluso colaboran con ellas cada vez que se lo solicita alguna causa de peso. Un ejemplo emblemático es el del Organismo de Naciones Unidas (ONU).

Por otro lado, también es una realidad el hecho que determinadas profesiones gozan de una cuota especial de prestigio ante los ojos del común de la gente y como consecuencia directa de las funciones que tienen a su cargo, tales como los médicos, los jueces, los sacerdotes, los maestros, los empresarios, los artistas, los periodistas, los arquitectos, entre otros.

Ahora bien, debemos aclarar que si bien a priori estas profesiones mencionadas cuentan con una consideración especial por parte del común de la gente, lo importante estará en cómo la despliegue el profesional en cuestión. Si lo hace de una manera honorable obviamente ganará prestigio, mientras que si no lo hace de ese modo por más que pertenezca a la misma no se lo considerará como prestigioso ni mucho menos.

Pertenecer a la clase alta y disponer de bienes materiales

Y también con mucha frecuencia al prestigio se lo suele asociar ya no a un quehacer o actividad como en los casos recientemente mencionados sino que el mismo es una consecuencia directa de formar parte de una clase social alta.

Aunque puede diferir de una cultura a otra y de la apreciación personal que cada uno tenga respecto de qué prevalece más, si lo espiritual o lo material, sin respeto, confianza y admiración es difícil que alguien se gane el prestigio.

 
 
 
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