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Definición de Ocio



Se conoce como ocio, aunque también muchos suelen llamarlo tiempo libre, a todas aquellas actividades que con la libertad de elección y oportunidades que los casos particulares supongan, no están ligadas a ningún tipo de trabajo formal y son realizadas por las personas, en precisamente el tiempo libre que le queda luego de haber cumplido con su trabajo.

Aunque y generalmente, estas, en su mayoría, estén más relacionadas con actividades físicas deportivas, tales como el fútbol, el tenis, el básquet, la gimnasia, también la realización de actividades de tipo cultural como puede ser ir al cine, leer un libro, ver una obra de teatro, reunirse con el grupo de amigos o simplemente tirarse en la cama a descansar y ver la tele, pueden igualmente ser consideradas opciones a desplegar durante nuestro tiempo de ocio.

Asimismo, el ocio cuenta con determinados momentos temporales para “despuntar su vicio”, ya que por ejemplo este suele desarrollarse durante los tiempos en los cuales la gente no tiene que trabajar o estudiar. Por eso los fines de semana y los días de semana, en distintos horarios después de las seis de tarde son en general los elegidos para realizar estas actividades que antes comentaba. Pero claro, esto atendiendo a las situaciones de aquellos que sólo trabajan en lo que se consideraría una rutina normal como es de lunes a viernes de 9 a 18 horas.

Es interesante recordar que muchas personas han optado por abandonar la hora dedicada al almuerzo en su ritmo laboral rutinaria, reemplazándola por una ingesta frugal y disfrutando del ocio durante ese rato breve del mediodía semanal. En efecto, en especial para quienes se desempeñan en áreas urbanas de gran actividad, unos cuantos minutos pueden convertirse en una fuente de caminatas, recorridos breves, admiración de exposiciones u otras acciones en las cuales el ocio es protagonista indiscutido.

El ocio nació como consecuencia de la necesidad del ser humano de poder esparcirse y desplegar otro tipo de inquietudes en aquellos momentos en los cuales no está trabajando, es decir, hablando lisa y llanamente, el fin del ocio es algo así como descansar del trabajo.

Está más que estudiado y probado que el hombre necesita de un tiempo de relajación y de cultivo de sus cuestiones personales para de este modo desembarazarse de los problemas que comúnmente devienen del ejercicio de una profesión o trabajo. Sin ir más lejos, hoy en día, somos testigos de las tremendas consecuencias que le puede provocar a una persona no descansar o tener un tiempo para él o ella; el estrés es el mejor reflejo de la falta de este tiempo de esparcimiento que necesita un ser humano también para vivir. Para los estudiosos más cientificistas, se advierte que la mayor parte de los mamíferos superiores disfrutan de momentos de ocio, en los cuales suelen limitarse al descanso o, en el caso de los animales gregarios, al “aprendizaje” mediante el juego. Esto pondría de manifiesto que el ocio es un recurso lúdico a partir del cual distintos animales logran extraer beneficios. El denominado “ocio creativo” tendría pues su origen en la propia naturaleza. No obstante, es imposible no reconocer que los seres humanos, en su complejidad social, han incorporado componentes no lúdicos al ocio; así, el arte sería una consecuencia directa de ese tiempo libre, tanto en términos de la creación de las obras como de la posibilidad de disfrutar de los contenidos diseñados por otras personas. Por lo tanto, si nos preguntamos si el ocio es una cualidad exclusiva de los seres humanos deberemos, sin dudas, responder por la negativa; sin embargo, si nos planteamos si el ocio de las personas difiere del de otras especies, claramente nuestra respuesta será que nuestro ocio es exclusivo, propio y distinto, ya que hace a nuestra condición de seres humanos.

 

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