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Definición de Discriminación



La discriminación es hacer distinción en el trato por motivos arbitrarios como el origen racial, el sexo, el nivel socioeconómico, etc. Generalmente se le da a este término una connotación negativa, en la medida en que se trata despectivamente o se perjudica a determinados grupos sin mediar justificativo racional. No obstante, es posible hablar de una discriminación positiva cuando se trata con preferencia a algunos grupos sin perjudicar a otros y cuando se señalan sus necesidades y problemas con la finalidad de ayudarlos. Esto resulta de especial relevancia en las personas con capacidades diferentes, que en muchas naciones son favorecidos con subsidios o beneficios que persiguen la posibilidad de una mejor inserción en la sociedad, con autonomía e igualdad de oportunidades en comparación con otros individuos.

Los casos de discriminación en la historia son numerosos. De ninguna manera puede afirmarse que este fenómeno es reciente, sino que es un problema que abarca a todas las épocas. Basta con señalar que la esclavitud ha existido desde los comienzos de la humanidad para entender que es un problema de larga data y que acompaña a las miserias morales del hombre. No obstante, es más llamativo que esta situación se presente en la actualidad, en la medida en que existen normativas jurídicas de alta jerarquía que la desalientan.

Los casos más relevantes que tienen cercanía en el tiempo son los de índole racial. Por supuesto, ha existido discriminación de toda índole en épocas cercanas, pero el caso de la discriminación racial se destaca porque alcanzó estatus jurídico en varios estados. El caso más emblemático es el acaecido en la Alemania nazi, que llevó a la muerte a millones de judíos luego de hacerlos vivir en condiciones infrahumanas. Otro caso muy famoso es el apartheid que se desarrolló en Sudáfrica; según éste, solo los blancos podían hacer uso de algunos lugares públicos y ser propietarios en determinados distritos. En la actualidad, esta formas de discriminación racial se observan en forma más sutil, como se describe en la segregación de familias o comunidades dentro de una misma nación o ante los fenómenos migratorios que caracterizan al desplazamiento de personas desde regiones más relegadas hacia naciones o áreas de mayor riqueza financiera.

Asimismo, la discriminación negativa en función del sexo es un fenómeno que aún hace estragos incluso en las sociedades democráticas. Aunque muchas mujeres han logrado alcanzar puestos jerárquicos y dirigenciales, entre los que sobresalen la presidencia del gobierno en muchas naciones desarrolladas o en vía de desarrollo, se advierte aún que, en muchos casos, las mujeres obtienen menores ingresos por igual tarea en relación con los varones que ostentan puestos similares.

Por otra parte, la discriminación religiosa es otro factor de considerable peso en distintas naciones, en las cuales el ejercicio de un culto diferente al del Estado puede motivar represalias que incluyen incluso los castigos físicos o la prisión.

En términos estrictos, distintos sociólogos admiten que la falta de igualdad de oportunidad constituye en sí misma una forma de discriminación, en el marco del precepto de igualdad ante la ley que caracteriza a las sociedades republicanas. Este afirmación destaca las diferencias que arriba mencionábamos entre la discriminación negativa y la llamada “discriminación positiva”, la cual, por el contrario, facilitaría que todos los individuos cuenten con derechos similares.

Más allá de estos casos ampulosos, la forma de discriminación más difícil de erradicar es aquella que se manifiesta de modo solapado. Esto hace necesarias expresiones jurídicas más elaboradas para identificar estos casos y punirlos. En este contexto, numerosos especialistas han destacado que las sociedades multiétnicas, como se describe en la mayor parte de las naciones de América Latina, parecen caracterizarse por un mayor nivel de aceptación de las diferencias raciales, religiosas, étnicas, culturales y sociales, por lo que los fenómenos discriminatorios alcanzan una expresión menor, en comparación con lo informado en otras sociedades del mundo. Sin embargo, se necesita un perfeccionamiento y depuración de las normativas y leyes para asegurar en forma definitiva que las distintas variantes de discriminación no afecten el normal funcionamiento de la sociedad y el bienestar y la calidad de vida de cada uno de los individuos que la componen.

 

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