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Definición de Antisocial



Se denomina antisocial a todo aquello que resulta ser contrario a la sociedad o al orden social establecido.
En el lenguaje corriente el término es empleado en muchas circunstancias a instancias de alguna falta de educación. El comportamiento de tu hermano de levantarse de la mesa sin saludar a los invitados fue realmente lo más antisocial que haya visto.

Por su lado, el trastorno de personalidad antisocial es una patología psíquica que provoca que aquellas personas que la padecen pierdan la noción de la importancia de las normas sociales, como ser las leyes y los derechos individuales, entre otros.

Si bien a la misma es más frecuente que se la detecte a partir de los 18 años se supone que los síntomas y las características se vienen arrastrando desde la adolescencia.

El antisocial rehúye a cualquier tipo de norma preestablecida, ya sea porque no sabe o porque no puede adaptarse a las mismas. Por esta razón es que aún a sabiendas que está cometiendo alguna infracción al orden social establecido de antemano, el antisocial, actúa por impulso, se deja ganar por él para alcanzar aquello que desea, desembocando, en muchas ocasiones, en la comisión de algún delito.

Los factores que lo causan resultan ser de lo más variado: genéticos, es decir, algún miembro de la familia que la padeció con anterioridad y la transmitió, aunque también se considera determinante el entorno de la persona en cuestión, especialmente aquellos familiares directos, ya que hay circunstancias biológicas que pueden desencadenarlos. Y el uso y abuso de drogas también puede ser una causa de desarrollo del trastorno.

Algunos de los síntomas más recurrentes que permiten identificarlo son: falta de empatía y de remordimiento, visión distorsionada de la autoestima, la constante búsqueda de nuevas sensaciones, deshumanización de la víctima o la falta de consideración por las consecuencias que puedan traer sus acciones antisociales, egocentrismo, extroversión, impulsividad extrema.

Lamentablemente, los tratamientos para tratar esta patología no siempre funcionan porque quien la padece se niega a aceptar su enfermedad, lo ideal es que un estímulo exterior haga las veces de “vocero” para que la persona acepte su condición.

 

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