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Definición de Promiscuidad

Se conoce como promiscuidad al acto de mantener relaciones sexuales de manera simultánea con distintas personas con las que por lo general no se establecen relaciones amorosas duraderas.

Mantenimiento de relaciones sexuales con varias personas al mismo tiempo y la mezcla desorganizada de elementos diversos

El mencionado es sin dudas el concepto más difundido y usado de este término, sin embargo, también puede emplearse para referir la mezcla desordenada de diversos elementos, pero claro, el asociado a la cuestión sexual es el más popular y extendido de sus usos.

El sentido vinculado a lo sexual propone una práctica frecuente de relaciones sexuales con diferentes personas que normalmente no son parejas estables.

Mientras tanto se llamará promiscuo/a a aquella persona que despliega una conducta sexual como la descripta.

Un comportamiento moralmente cuestionado por la mayoría que presenta variantes de consideración de acuerdo a la cultura

Cuando se habla de promiscuidad es imposible abstraerse de una connotación moralmente negativa, especialmente para aquel gran número de personas que consideran que lo correcto es mantener relaciones con una sola persona con la cual se mantiene una relación de pareja estable y en la que prima el valor de la fidelidad.

Para citar un ejemplo concreto, se suele ver como promiscuidad a aquella relación sexual que se mantiene con una persona a la cual se la conoció ese mismo día, noche.

Es importante que digamos también que la consideración de lo que es promiscuidad o no variará de una cultura a otra y también impacta en esta valoración la edad de la persona, su sexo, entre las principales cuestiones. En este sentido debemos decir que como consecuencia de la cultura machista que ha sabido establecerse en varias culturas, es que si la mujer es la protagonista de hechos de promiscuidad se la suele condenar socialmente con mayor rigor en comparación a si esa misma acción la despliega un hombre. Es decir, está bien visto por la cultura machista que el hombre mantenga varias relaciones a la vez con distintas mujeres, a que lo haga una mujer.

La promiscuidad es normalmente vista de manera negativa a nivel social porque implica no sólo la falta de estabilidad emocional y la ausencia de madurez en las personas y que la sociedad demanda de ellas en determinadas etapas de la vida, sino que además puede implicar ciertos y graves riesgos para la salud en aquellos que se comportan sexualmente descuidados. Es muy factible que la promiscuidad tenga como desencadenante el contagio de cierto tipo de enfermedades que justamente se transmiten, contagian, a través de los fluidos genitales, y que en muchos casos pueden revestir una gran gravedad, tal es el caso de afecciones como el HIV o SIDA y la sífilis.

La apertura sexual en los ’60 le abre paso a la promiscuidad y también a las consecuencias que puede traer a la salud por el contagio de enfermedades de transmisión sexual

Si bien la idea de la promiscuidad estuvo por mucho tiempo ligada a cánones socialmente establecidos de la monogamia como principal elemento de control social que buscaban evitarla y limitarla lo más posible, hoy en día la promiscuidad es mucho más permeable a diferentes tipos de control o vigilancia estatal. Esto tiene que ver con la gran apertura sexual que se dio en Occidente a partir de la década del '60, apertura que muchos entendieron como liberación social y manejo privado de la vida sexual y que muchos otros vieron como libertinaje y desenfreno.

La promiscuidad hoy en día puede darse en todos los niveles sociales, sin importar el grupo de gente en el que uno se mueva. También puede hacerse presente en personas de diferentes edades: cuando por mucho tiempo se consideraba que la gente mayor a los treinta años ya tenía que tener su vida bien establecida, hoy en día tal situación no es tan clara. Finalmente, en la actualidad la promiscuidad es un fenómeno ya no privativo de uno de los dos sexos si no que es mucho más amplio e incluye a nuevas formas de sexualidad que tienen que ver con el interés por la experimentación sexual.

Por su parte, religiones como el cristianismo y el judaísmo, aún hoy, condenan y desaprueban de manera terminante el comportamiento promiscuo.

El mayor problema que la promiscuidad puede traer hoy en día es justamente el ya descripto líneas arriba, la aparición de un sinfín de enfermedades y condiciones de salud que pueden fácilmente complicar la vida de una persona. Algunas de estas enfermedades adquiridas de manera sexual son crónicas y por más que la persona corrija sus formas de relacionarse a nivel sexual, seguirán estando presentes.

 
 
 
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