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Definición de Placenta



La placenta es aquel órgano que hace las veces de intermediario entre la madre y el feto mientras dura el proceso de gestación. Se encuentra presente en casi todos los mamíferos y en los seres humanos (las mujeres embarazadas) ocupándose especialmente de atender las principales necesidades del feto mientras se encuentra en la panza, respiración, nutrición y excreción.

La composición de la placenta es el resultado de las mismas células que proceden del espermatozoide y el óvulo que originaron el feto y presenta dos componentes, una porción fetal o corión liso y una porción materna o decidua coriónica. En tanto, la función de estos dos componentes es poner en relación de igualdad de sangre a la correspondiente a la madre y la del feto.

La placenta humana se empezará a formar en la segunda semana tras la fecundación, mientras tanto, adquirirá su forma y estructura definitiva, redondeada en forma de disco, aproximadamente cuando la madre ingrese en el tercer mes de embarazo, aunque, es viable que la misma sufra algunos cambios menores hasta la finalización del embarazo.

El bebé se encuentra unido a la placenta a través del cordón umbilical, que es un conducto vascular encargado de llevar sangre con desechos y sin oxígeno desde el bebé hasta la placenta para que se haga efectivo el intercambio con la madre y entonces emprender el regreso hacia el bebé con oxígeno y nutrientes. El intercambio es bastante selectivo ya que solamente dejará atravesar a sustancias bien determinadas sin que se mezcle la sangre del bebé con la de la madre.

Una de sus funciones principales, como dijimos, es la alimentación ininterrumpida del feto durante todo el embarazo, el bebé extraerá de la sangre de la madre todos aquellos elementos que son necesarios para su desarrollo (oxígeno, proteínas, glucosa, grasas, entre otros). Asimismo, se ocupará de la eliminación de todos aquellos elementos que no sean necesarios para el bebé; como los órganos de éste todavía son muy inmaduros la placenta se ocupará de mediar en esa evacuación para que lleguen hasta la madre y desde ella ser expulsados. Y también la placenta ostenta la función de producir aquellas hormonas que resultan indispensables para garantizar el desarrollo del feto, tal es el caso de la gonadotropina coriónica humana.

Por otro lado, la placenta ejerce de escudo impenetrable a la hora de defender al feto de sustancias agresivas para su correcto crecimiento como ser: parásitos, virus y bacterias.

Cabe destacar, que es bastante corriente que algunas mujeres padezcan de disfunción placentaria como consecuencia del padecimiento de afecciones tales como diabetes mellitus, hipertensión arterial crónica, preeclampsia, enfermedad renal crónica, entre otras, por tanto, deberán ser vigiladas muy de cerca por sus médicos para evitar que tal cuestión ponga en riesgo la vida del bebé.

 

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