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Definición de Obesidad infantil



La obesidad es una enfermedad crónica que puede ser causada por una multiplicidad de factores y que se caracteriza especialmente por la acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo humano.

En tanto, la obesidad infantil consiste en la acumulación excesiva de grasa corporal, en el tejido adiposo, la cual puede percibirse por el aumento del peso corporal cuando el mismo supera el 20 % del peso ideal, según la edad, la talla y el sexo del niño en cuestión. Para poder conocer cuál es el peso ideal que debería observar un niño que se encuentra entre los 2 y 5 años de edad, se debe multiplicar la edad en años por dos más ocho. Por ejemplo, si la niña tiene 4 años debes hacer el siguiente cálculo: 4×2+8= 16 kg., ; 16 kg. es lo que debería pesar.

En las últimas décadas, ha sido una realidad contante y sonante el aumento de los índices de obesidad en el mundo entero; adultos y niños padecen de la misma manera las consecuencias de esta afección, la cual, de no ser debidamente tratada y controlada puede acarrear severos trastornos para la calidad de vida.

En el preciso caso de la obesidad infantil, el tratamiento no resulta ser una tarea fácil sino muy por el contrario, ya que el mismo supone tanto para el niño como para su entorno inmediato, es decir, los padres, un rotundo cambio en los hábitos de vida, en lo que concierne a lo físico y por supuesto en lo alimentario. Y el problema se acrecienta cuanto más grande es el niño ya que es más complejo torcer sus costumbres.

El método más usado para combatir la obesidad infantil se basa en la combinación de una dieta limitada con el acompañamiento de actividad física, más, lo más importante, que es un constante refuerzo en lo anímico a partir del apoyo incondicional, por ejemplo, compartiendo las mismas comidas y enviando mensajes positivos en los momentos más angustiantes y que reporten mayor ansiedad durante el proceso.

La actividad física deberá sí o sí aplicarse en paralelo a la dieta y lo ideal será buscar una actividad que sea atractiva para el niño en cuestión y empezarla de a poco para evitar grandes esfuerzos que generen rechazos. Al mismo tiempo, se recomienda la reducción de aquellas actividades que implican sedentarismo, tal es caso del contacto con la computadora y la televisión por muchas horas.

 

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