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Definición de Muerte súbita



Hablamos de muerte súbita cuando una persona pierde la vida de modo natural dentro de la primera hora del inicio de los síntomas; el afectado por esta situación perderá el pulso, la respiración y la conciencia de una manera inesperada, repentina y lo más importante: la causa será natural, es decir, sin que tengan intervención situaciones violentas como ser un disparo, una herida con arma blanca, una golpiza, entre otras. Existe una posibilidad de freno de la muerte súbita y es que de manera inmediata se le practiquen a la persona maniobras de resucitación correctas, en este tipo de afección un minuto es sin dudas determinante.

Entre las causas más frecuentes de la muerte súbita se encuentran las enfermedades cardiovasculares: alteración de la función cardíaca por un infarto antiguo, la dilatación del corazón por diferentes circunstancias, una válvula dañada, una inflamación prolongada y anormalidades genéticas congénitas del corazón.

Si bien la mayoría de las veces, cuando llega, las maniobras que se realizan para evitarla resultan truncas es posible prevenir a la muerte súbita.
En primera instancia lo que se le pide al paciente es que cambie los hábitos nocivos por una vida saludable: no fumar, no beber en exceso, controlar el sobrepeso, hacer ejercicio, comer pescado entre dos y tres veces por semana. En tanto, en aquellos casos en que se conozca la predisposición a una afección cardíaca porque el médico lo confirmó a través de un electrocardiograma, lo más recomendable es que aquellas personas que se encuentran alrededor y son parte del entorno del plausible afectado por la muerte súbita, aprendan técnicas de reanimación efectivas que en caso de producirse la situación sean capaces de neutralizarla.

También será importante conocer si a nivel familiar, algún tío, primo o abuelo falleció como consecuencia de la muerte súbita, porque es moneda corriente en este caso que se diga, pero cómo pasó si se hizo estudios y le salieron bien; muchas veces suelen haber anormalidades a nivel molecular prácticamente imperceptibles y que pueden ser las causas de una muerte de este tipo.

Y la otra pata fundamental a la hora de detener a la muerte súbita es contar con un desfibrilador automático que es capaz de restaurar el ritmo del corazón y que entonces vuelva a bombear sangre. Por tanto es que en los últimos tiempos ante el aumento de la tasa de mortalidad por esta causa se viene exigiendo la presencia de este tipo de aparatos en gimnasios o centros de deporte, ya que justamente es en el contexto del deporte, como consecuencia de la exigencia que a veces propone, uno de los ámbitos más tocados por este mal de muchos.

 

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