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Definición de Medicamento



Entendido como uno de los elementos más importantes de la medicina moderna, el medicamento podría ser descripto como aquel compuesto artificial y químicamente creado por el ser humano con el objetivo de controlar, aplacar y hacer desaparecer los síntomas de una enfermedad. Obviamente, los medicamentos tienen una función limitada y sirven para determinadas situaciones mientras que en otra la condición de salud del paciente puede requerir una intervención quirúrgica o un tratamiento más profundo. Es claro que hoy en día los medicamentos son uno de los tipos de productos más vendidos en el mundo, por lo cual también se estima que las farmacéuticas y las industrias de este tipo son de las más dinámicas y poderosas en el mundo.

El medicamento puede ser clasificado en 5 tipos diferentes de acuerdo a la función específica que cumpla sobre el organismo. En este sentido, es importante que recordemos que cada región del cuerpo tiende a presentar situaciones o complicaciones particulares y relacionadas con la actividad que los órganos que allí se ubican tienen a cargo. Así, debemos hablar de antipiréticos, de analgésicos, de antipalúdicos, de antibióticos y de antisépticos. Mientras que los primeros se utilizan para disminuir y controlar estados febriles, los segundos sirven para calmar el dolor. Los antipalúdicos son quizás los más específicos de todos y sirven para tratar enfermedades como la malaria. Los antibióticos se encargan de impedir el crecimiento de gérmenes en general y por último los antisépticos sirven también para impedir el crecimiento de gérmenes pero más específicamente en áreas de lastimaduras o lesiones.

Tal como se dijo antes, cada región u órgano del organismo tiende a presentar determinadas complicaciones o problemas, por lo cual los medicamentos se especifican de acuerdo a las necesidades de esa área en particular. Así, dentro del rango de los analgésicos podemos encontrar analgésicos generales pero también analgésicos que sirven para alivianar determinado tipo de dolor más que otros. Los antibióticos, por ejemplo, también son recomendados de acuerdo a las necesidades particulares de cada caso.

Si bien los medicamentos y su ingesta controlada y seria son siempre importantes para mantener una buena salud, muchos especialistas sostienen que pueden fácilmente crear dependencia. Esto es así debido a que por un lado pueden efectivamente solucionar las situaciones de salud de cada caso (por ejemplo, bajar la fiebre). Pero también, por otro lado, se puede generar un efecto placebo que supone que la persona cree fervientemente en que ese medicamento va a solucionar el problema y no considera otra posibilidad. Aquí ya entra en juego la psiquis de la persona. Muchas veces, esta situación puede derivar en casos de alta dependencia a los medicamentos y puede terminar fatalmente si la ingesta de los mismos no es controlada.

 

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