Definición de Epilepsia
La epilepsia es una afección neurológica crónica, producida por cambios intermitentes e imprevistos en el funcionamiento del cerebro. Es importante aclarar que la misma es una afección, es decir no es una enfermedad, alejando, por esta última razón, la posibilidad de empezar a padecer la misma como consecuencia del contagio con alguna persona que se encuentra en nuestro entorno y que la padece.
Entre los principales síntomas de la misma se pueden citar: la pérdida del conocimiento acompañada por un desplome del cuerpo, la contractura de los músculos de la cara, de los brazos y las piernas, seguida por movimientos corporales que se pueden comparar con las sacudidas. Hay otras evidencias de la afección que se presentan de un modo menos violento que las anteriores, como ser: percepciones extrañas, sensación de hormigueo y alucinaciones.
Por esta característica de “repentinos” que tienen los ataques epilépticos, quienes posean esta enfermedad (y lo sepan) tienen algunas restricciones, como por ejemplo, no poder ingresar a juegos en parques de diversión, como las montañas rusas, por ejemplo. Lejos de ser un acto de discriminación, lo que se busca es evitar accidentes a una persona que podría sufrir un ataque en pleno movimiento del juego, lo cual además es una gran responsabilidad para la empresa.
Tanto para la persona que la padece, como para aquellos que conviven con una, hay algunas cuestiones que sirven para ayudar a detectar cuando se está por producir un ataque, así que deben estar atentos a situaciones como: una repentina confusión mental o comportamiento infantil, movimientos como el de masticar sin tener nada en la boca, o el de abrir y cerrar consecutivamente los ojos. Además, otros síntomas pueden ser: cansancio, debilidad, fiebre, convulsiones y la imposibilidad de llevar adelante una conversación.
Si bien como se puede apreciar, tanto los síntomas, como las crisis pueden ser muy variables, existe una, considerada la más típica y grave, conocida con el nombre de “gran mal” y que consiste en la pérdida absoluta del conocimiento, del control de los esfínteres y con movimientos de sacudidas tanto de los brazos como de las piernas.
Además, quienes sean familiares o personas cercana a una persona que se conoce sufre de epilepsia es bueno conocer algunas formas de actuar al momento del ataque. Las principales recomendaciones son hablarle continuamente a la persona, no dejarla sola en ningún momento, y de ser posible, colocar una cuchara en la boca, haciendo presión sobre la lengua. Esto último, tiene dos funciones: primero, por la fuerza que puede llegar a tener una persona en este estado (recordemos que se produce un endurecimiento del cuerpo), si mantenemos abierta su boca con nuestra mano, podemos sufrir mordeduras (involuntarias) por parte de la persona. Y otra función es la de evitar que la persona en estado de ataque epiléptico se ahogue con su propia lengua, que, como los demás músculos de su cuerpo, en ese momento dado, no está bajo su control voluntario.
Respecto de los factores que provocan la epilepsia, pueden ser muchos, entre ellos encontramos los que pueden desembocar en una primera crisis epiléptica. Si bien lo más común es que la misma se presente durante la niñez y la adolescencia, la epilepsia no discrimina y también puede aparecer en la madurez. Sin embargo, si se manifiesta durante la niñez, puede ser diagnosticada a tiempo, y controlarse bajo un estricto tratamiento, que, luego de unos cuantos años, quizás los síntomas de la enfermedad pueden erradicarse de la persona.
Una de las secuelas más significativas que suelen “marcar” a una persona que ha sufrido reiterados ataques de epilepsia es la presencia de tics, como por ejemplo, pestañear a más velocidad que lo normal, mover ligeramente la cabeza involuntariamente, o incluso se evidencian una especia de temblequeo de todo el cuerpo. Como cualquiera de estas manifestaciones corporales inducidas por el cerebro que se ejercen de manera involuntaria, para la persona que los padece suele ser una situación incómoda, sobre todo si se encuentra con gente desconocida o en un ámbito al cual recién se incorpora.
Y por último, otra de las cosas que deben tenerse en cuenta, es que a una persona se la considerará epiléptica luego de haber sufrido al menos dos ataques, ya que puede suceder que se sufra una crisis y no por esto ser considerado epiléptico.
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