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Definición de Religión



La religión es una práctica humana de creencias existenciales, morales y sobrenaturales. Cuando se habla de religión se hace referencia a los cuerpos sociales que se ocupan de la sistematización de esta práctica, tal como hoy conocemos el catolicismo, el judaísmo, el islamismo y muchas otras.

Todas las culturas y civilizaciones descritas en la historia de la humanidad se han caracterizado por la práctica religiosa, e incluso algunos expertos han advertido que la búsqueda de instancias superiores a la existencia material es una características privativa del ser humano, que lo distingue del resto de los seres vivientes. Incluso las sociedades formalmente ateas se fundamentan en una suerte de orden religioso, al excluir de su concepción a la existencia de un dios.

Si bien hay religiones organizadas estructuralmente, otras están ligadas a las tradiciones y culturas de una sociedad en particular. En cualquier caso, una religión abarca enseñanzas, ritos y prácticas. El estudio de las religiones las clasifica por concepción teológica, por revelación, por origen o de orden sectario. Además, distintas sociedades pueden ser monoteístas (que sostienen la existencia de un solo dios) o politeístas (que apoyan la existencia de múltiples dioses, tal como eran los griegos antiguos).

Las distintas religiones que se practican en el mundo suelen tener un alto número de seguidores, siendo las principales el cristianismo, con alrededor de 2.000 millones, el islamismo, con 1.500, el hinduismo, con 900, la religión tradicional china, con casi 400, y la religión judía. El cristianismo puede subdividirse a su vez en la religión católica, que reconoce al Papa (obispo de Roma) como máxima autoridad, la religión cristiana ortodoxo (de predominio en los Balcanes, Europa del Este y el norte de África) y las distintas confesiones protestantes, de las cuales sobresalen la iglesia anglicana y el credo luterano.

Por otra parte, el secularismo o la no práctica de ninguna religión, que comprende tanto a agnósticos (aquellos que creen que nuestro carácter de seres humanos nos impide determinar la existencia o no de un dios superior) como a ateos (aquellos que niegan la existencia de un dios superior), cuenta a alrededor de 1.100 millones en todo el planeta. Estos hechos son más acentuados en aquellas regiones del planeta en las cuales la estructura gubernamental es formalmente no religiosa, como ocurre en las naciones comunistas.

Debe señalarse que algunos estados se rigen mediante estructuras denominadas teocracias, en las cuales los líderes religiosos son a su vez los referentes políticos y del Estado. Si bien en la antigüedad estas formas de fusión del gobierno y el culto caracterizaron a los grandes imperios egipcio e incaico (en los cuales el soberano era considerado una divinidad), en los tiempos modernos este sistema continúa vigente, como sucede con algunas naciones que profesan el Islam.

El estudio de la religión es conocido como la teología, pero, a decir verdad, ciencia y religión tienen sus puntos de encuentro en disciplinas como la religión comparada, la organología, la psicología de la religión, la historia de la religión y otros ejemplos. La metafísica y la filosofía son también elementos de contacto entre la ciencia y la religión, con distintas variantes, pero con numerosos factores en común incluso en el marco de diferentes cultos. Asimismo, la vida civil se encuentra imbricada con las prácticas religiosas, por lo cual distintos feriados nacionales guardan relación directa con las costumbres vinculadas con la fe (Navidad y Pascua en las naciones cristianas, Ramadán en países musulmanes, entre otros).

Doctrinas filosóficas, además, procuran conciliar la doctrina religiosa con la razón humana. Por caso, el panteísmo postula que toda la realidad tiene una naturaleza divina, o bien, el monismo sostiene la unidad de todo lo que existe. Se advierte que, si bien no existe consenso para definirlo como un religión, el satanismo es una práctica de ritos, en ocasiones sistematizados, destinados a rendir culto a seres sobrenaturales vinculados con el mal. En general, estas costumbres son rechazadas por la mayor parte de las grandes religiones en todo el mundo.

En otro orden, es importante manifestar que la libertad de cultos es un paradigma fundamental de los derechos humanos; la práctica libre de la religión de cada ciudadano forma parte de la lista de logros de las democracias modernas. Sin embargo, el respeto por las prácticas religiosas puede ser oscurecido por el fanatismo, mediante el cual se intenta la imposición de una determinada religión por sobre las demás en el ámbito de un grupo poblacional.

 

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