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Definición de Decálogo

Diez normas que rigen cualquier actividad

Se designa con el término de decálogo al conjunto de diez principios o normas que son considerados como básicos para el ejercicio de cualquier actividad, por ejemplo, la transparencia y la coherencia deberían ser parte del decálogo de cualquier periodista para así ejercer sin fisuras su profesión.

Religión: mandamientos propuestos por Dios

Y por otra parte, el término presenta una referencia muy especial en casi todas las religiones; cada religión cuenta con un conjunto de principios a seguir y respetar por todos sus fieles, en tanto, en la religión cristiana, el término se emplea para designar los diez mandamientos de la ley de Dios, que sin lugar a dudas son los más famosos.

Dios los comunica a través de Moisés

De acuerdo a lo que se expresa en la Biblia, aproximadamente en el año 1250 A.C. el profeta Moisés recibió directamente de parte de Dios una lista de mandamientos escritas con su propio dedo, que el pueblo israelí debía respetar si querían formar parte de su reino. Según cuenta en sus hojas la Sagrada Escritura, Moisés, permaneció en el Monte Sinaí, durante 40 días y 40 noches, una vez transcurrido ese lapso, Dios le entregó dos tablas de piedra en las cuales estaba contenido el decálogo compuesto por los diez principios o mandamientos. Cuando Moisés bajó del monte vio que los israelitas se encontraban adorando al becerro de oro (un falso dios al cual el pueblo rendía honores), tal actitud lo enfureció y terminó destruyendo las dos piezas que le había entregado Dios. Tras este acto impulsivo, Moisés, le pidió perdón a Dios en nombre del pueblo de Israel y así sellaron una alianza y en dos lajas de piedra quedaron invocados los mandamientos divinos.

Cuáles son los diez mandamientos y sus alcances

Actualmente son estos los diez mandamientos que la Iglesia Católica difunde a sus fieles para ser cumplidos: Amarás a Dios por sobre todas las cosas; no tomarás el nombre de Dios en vano; santificarás las fiestas; honrarás a tu padre y a tu madre; no matarás; no cometerás actos impuros; no robarás; no dirás falso testimonio ni mentiras; no considerarás pensamientos ni deseos impuros y no codiciarás los bienes ajenos.

El principio de amar a Dios por sobre todas las cosas tiene la misión de colocar a Dios en el lugar más importante de todo cuanto rodea al fiel, por caso, su principal actitud debe ser amarlo y con ello se le estará dando el reconocimiento de ser el líder espiritual.

No tomar el nombre de Dios en vano implica que el ser humano no jure por Dios o que no lo mencione en ningún contexto de manera banal. Por ejemplo: “te juro por Dios que yo no tomé la caja”. Bajo ningún punto de vista la figura de Dios debe ser usada para prometer nada a nadie.

Santificar las fiestas o el día de Dios supone el compromiso que debe mantener el fiel con todas aquellas celebraciones impuestas por Dios, asistir a las misas que se llevan a cabo en los templos, iglesias, recintos donde está presente Dios y sus enviados. El domingo es el día por excelencia en el cual los cristianos asisten a misa pero también durante el año hay otros eventos que demandan su presencia como las Pascuas, La Navidad, entre otras.

Honrar al padre y a la madre es tan importante porque ellos nos dieron la vida y hay que respetarlos siempre, no hacerlo es una grave falta. También esto implica seguir sus consejos.

No matar es un precepto claro que nos indica que no hay que usar la violencia para nada y menos matar a una persona, porque Dios justamente no quiere la violencia en el mundo ni en ninguno de sus hijos.

La comisión de actos impuros supone que las personas deben evitar aquellas acciones en las que la obscenidad o lo prohibido en materia sexual manden.

Por otra parte, y más allá de las necesidades que alguien pueda tener, Dios es claro, no robarás.

No hay que levantar falsos testimonios ni decir mentiras sobre ninguna persona porque les estaremos haciendo daño a su reputación y a nosotros mismos porque no estaremos diciendo la verdad que es lo que Dios nos ha enseñado.

Y finalmente se deberá evitar pensar en cosas que rocen la impureza y también codiciar los bienes materiales que no nos pertenecen. La codicia es un pecado y solamente da curso a la envidia y el resentimiento. Hay que mantenerse alejada de ella.

 
 
 
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