Definición de Bautismo
La palabra Bautismo refiere al rito de iniciación o purificación, según corresponda, que es común a diferentes religiones, así como en varias comuniones y denominaciones cristianas.
El Bautismo Cristiano consiste en la aplicación de agua sobre una persona, generalmente en la zona de la cabeza, mientras se invoca a la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) o solo a Jesús, de acuerdo a la corriente cristiana que se trate, con el fin de que quien la reciba a partir de ese momento participe en la muerte y en la resurrección de Cristo, convirtiéndolo a la vez en profeta, sacerdote y Rey junto a Cristo, hijo de Dios y heredero de su reino y pasando además a integrar la comunidad de la Iglesia como miembro vivo del cuerpo místico de Cristo.
Por otro lado, el catolicismo romano siempre le ha atribuido otra función por detrás de la mencionada más arriba, la de antídoto contra el pecado original con el cual ya de por sí nacen todos los cristianos y que será “curado” una vez que accedan al sacramento del bautismo.
Tradicionalmente, el rito del Bautismo requiere de la presencia de un padrino, aunque en la actualidad es común que el rol de padrino lo compartan dos individuos, uno varón y el otro mujer, que desplegarán los roles de padrino y madrina, respectivamente y que se comprometerán a la educación cristiana de su ahijado, además de ser como una especie de segundos padres en caso que les ocurriese algo a los progenitores de quien apadrinan.
Para acceder a ser padrino/madrina se deben tener como mínimo 16 años, ser católico, haber sido confirmado y recibido la primera comunión y obviamente no debe pesar sobre quien desempeñe el rol un castigo de excomunión o entredicho con autoridad eclesiástica.
Entre los efectos del Bautismo se cuentan los siguientes: el perdón de todos los pecados, el original que viene con la persona desde su nacimiento y el resto de los pecados personales que se vayan cometiendo en el desarrollo de su vida, hasta llegado el momento de recibir el sacramento en cuestión, la unión con Cristo, el don del Espíritu Santo y convertir a quien lo recibe en hijo adoptivo de Dios y miembro activo de la Iglesia.
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