Definición ABC » Política » Monarquía Constitucional

+

Definición de Monarquía Constitucional



Podríamos decir que la monarquía constitucional es una forma suavizada de monarquía ya que supone que el poder del rey es controlado básicamente por la ley suprema o constitución de la región que se gobierna. La monarquía constitucional es mucho más moderna que la monarquía absoluta ya que la primera surge como respuesta al abuso de poder que la segunda representó en muchas partes del mundo, especialmente en algunos países de Europa. La monarquía constitucional es un tipo de gobierno en el cual sigue existiendo el monarca pero el mismo posee un poder que se considera otorgado por el pueblo (no ya por Dios) y por lo tanto no es un poder absoluto. Además, la idea de constitución sienta las bases para que el ejercicio de ese poder pueda ser mucho más controlado y dirigido que en casos en los que no existe una ley que respetar.

La monarquía constitucional existió desde antes de la Revolución Francesa en Reino Unido. Allí, el poder del rey estaba limitado por la presencia de otras instituciones, especialmente del Parlamento (que hoy en día representaría, dada la división de poderes de la democracia, al poder legislativo). Este Parlamento tenía en Reino Unido un poder suficiente, al estar compuesto por nobles y burgueses de alto poder económico, como para cuestionar e incluso negar las decisiones que los reyes quisieran tomar si no estaban de acuerdo con sus ideas propias. Por otro lado, la monarquía constitucional fue la primer forma de gobierno que surgió en Francia luego de la Revolución Francesa cuando los revolucionarios aceptaron acordar con el rey de turno un poder compartido basado en el respeto de una constitución nacional dictada por los Estados Generales. Al no funcionar esta forma de gobierno en Francia, los sucesos terminaron haciendo desaparecer a la monarquía en este país.

Hoy en día encontramos varias regiones del mundo en las cuales la monarquía constitucional coexiste con formas de gobierno democráticas. Esto es así ya que se considera que la monarquía es parte de la tradición de ese país, por ejemplo como sucede en Reino Unido, en España, en Dinamarca, en Países Bajos, en Suecia, en Noruega, en algunas regiones del sudeste asiático y en todas las regiones que forman parte de la Commonwealth (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, etc.). En estos países, la monarquía comparte la soberanía con el pueblo por lo cual se le permite a este último elegir un representante político a través del ejercicio democrático del sufragio.

 

Si te gusta la nota, ayuda por favor con un "me gusta"