Definición de Motor
Comúnmente escuchamos que la palabra motor hace referencia a personas o algunas entidades que desarrollan ciertas tareas o que “llevan adelante” ideas o emprendimientos pero que, en definitiva, no conllevan ningún trabajo en el sentido físico. No resultará raro oír que la gente se refiere a alguien que ya no está diciendo que “era el motor” de la familia, o que era “el motor” en una oficina o en cualquier otro lugar. Siempre, indefectiblemente, se hace referencia al movimiento, a la acción de moverse, de andar, de hacer funcionar algo… Vaya novedad la que traemos…

Lo mismo puede suceder en la informática. Motor, la palabra motor, se aplica comúnmente en la jerga a términos tales como “motor de búsqueda” o “engine” y siempre se hace referencia a lo mismo: el hecho de generar un “movimiento” que produzca definitivamente una acción.
Nosotros los amantes de los autos, casi como que ignoramos y dejamos de lado cualquier otra acepción de esta palabra que no haga referencia a uno de los más maravillosos inventos del hombre: el auto.
¿Qué sería de los autos que amamos y disfrutamos sin el motor? La nada… sólo un bello objeto de diseño y nada más. Pero por suerte los principios que rigen el funcionamiento de un motor fueron enunciados por Beau de Rochas y luego en 1.862 fueron llevados a la práctica por el alemán Otto, lo que finalmente derivó en que el ciclo de transformaciones que provoca un fluido en el interior del motor se denomine ciclo Otto.
Palabras más, palabras menos, historias a parte, lo cierto es que el motor es el verdadero corazón de nuestro amigo el auto y el que (en definitiva) nos permite disfrutarlo a pleno.
El motor es para decirlo sencillamente una máquina que puede convertir la energía que se encuentre almacenada de diferentes formas en su interior, como pueden ser combustibles, baterías o fuentes de otro tipo, en energía mecánica que finalmente termina realizando “un trabajo”, un “movimiento”. O sea que, básicamente, el motor transforma la energía química (de los combustibles) en energía mecánica que se traduce efectivamente en su eje de salida. Se produce finalmente una fuerza que provoca indefectiblemente movimiento.

Si tuviésemos que resumirlo en unas pocas palabras podríamos decir que el funcionamiento del motor trata sobre lo siguiente: entradas y salidas (ver segunda imagen). En el apartado de “entradas” ubicamos al aire y los combustibles con el agregado del aporte hecho por sistemas auxiliares como los lubricantes, los sistemas de refrigeración y la energía eléctrica. Asimismo dentro del bloque del motor ubicamos como “entrantes” a los diferentes sistemas de distribución, mecanismos pistón-biela-manivela y como resultante (o “salida”) tendríamos a la energía mecánica producida como derivado de todo lo anterior, dejando para lo último todo lo residual como pueden ser los gases de la combustión y el calor producido.
Motores los hay de todo tipo: están aquellos que consiguen la energía proveniente de fluidos (motores eólicos, hidráulicos, de aire comprimido, térmicos, etc.). Los hay también la energía de los sólidos y aquellos que terminan consiguiendo la energía de otras formas especiales (por ejemplo los motores eléctricos).
Las características generales de los motores se podrían clasificar de la siguiente manera:
- El rendimiento: es el cociente entre la potencia útil y la potencia absorbida.
- Velocidad de giro (o nominal): ésta es la velocidad angular del cigüeñal, vale decir, el número de radianes por segundo a las que gira.
- Potencia: es la resultante del trabajo que el motor es capaz de desarrollar a una determinada velocidad de giro en una determinada unidad de tiempo.
- Par motor: es finalmente el momento de rotación que acciona sobre el eje del motor y termina determinando su giro. Generalmente se mide en kilográmetros (kgm) o Newtons-Metro (Nm).
Señores, con ustedes, el motor.
