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Definición de Nazismo

El nazismo fue uno de los fenómenos históricos más complejos y oscuros del siglo XX, nacido en la Alemania de entre guerras y encumbrado bajo el poder de un personaje racista y altamente exterminador como lo fue Adolf Hitler.

Corriente política instaurada por Hitler y que se basó en un ejercicio del poder autoritario y en una política segregacionista contra la comunidad judía

El nazismo se basó en políticas de segregación racial dirigidas especialmente contra los judíos (aunque el objetivo se fue desdibujando lentamente) y por políticas económicas y sociales que buscaban establecer el poderío ario de Alemania en Europa y el mundo. Su nombre proviene del partido al cual pertenecía Hitler, el Nacional Socialismo.

Orígenes y rasgos esenciales

El nazismo surgió como consecuencia de la compleja situación que se vivía en Alemania luego de la Primera Guerra Mundial. El fracaso económico y político de la República de Weimar, así como también los altos costos impuestos a la nación por generar el primer conflicto bélico, hicieron que la región se encontrara sumamente caótica. El aislamiento social, económico y político que sufrieron los alemanes entre las dos guerras facilitó la llegada de un líder autoritario como Hitler que prometía hacer resurgir a la nación aria de entre sus cenizas.

Así, Hitler organizó una compleja infraestructura social, política, económica, policial y militar que tenía por objetivo recuperar la grandeza perdida de Alemania y establecer a la región como la potencia de Europa y del mundo. Hitler llegó al poder a través del sufragio popular, pero en el camino su ejercicio del poder se volvió cada vez más autoritario y totalitario, pasando a centralizar en su persona todas las decisiones y proyectos. Esto se comprueba a partir del hecho de que al haber muerto Hitler el nazismo como sistema político desapareció.

En tanto, uno de los rasgos esenciales del nazismo fue la absoluta intervención del estado en la vida de la sociedad.
Todo cuanto hacían los ciudadanos alemanes estaba determinado, era permitido o prohibido por el estado encabezado por su líder Hitler.

Los medios de producción, la educación, la prensa, la cultura estaban controlados por el estado y por supuesto la libertad de expresión y la pluralidad política no existieron en esos tiempos y cualquier atisbo de las mismas era duramente castigado.

En tanto, para imponer toda su impronta y cerciorarse que no había disidencia es que montó un tremendo sistema de propaganda que tuvo como máxima promover los beneficios de pertenecer al nazismo.

La propaganda fue la herramienta más poderosa a la hora de promover el partido político y su programa, y por supuesto a la hora de controlar todo cuanto se decía. Porque la misión era publicitar las “bondades” del régimen e impedir que las voces disidentes se manifiesten.

Detrás de ella se encontraba Paul Joseph Goebbels, uno de los más estrechos colaboradores de Hitler y quien se desempeñaría como Ministerio del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda entre los años cumbres del nazismo (1933-1945).

La regulación de la prensa, del cine, de la música, de la radiodifusión, el teatro y cualquier otro tipo de arte estuvo en las manos de Goebbels, un personaje tan siniestro como su jefe político Hitler y que apoyó hasta el último momento el odio por los judíos y su exterminio cruel en los campos de concentración.

Uno de los elementos más dolorosos y oscuros del nazismo fue la propaganda a favor del exterminio judío que se llevó a cabo. Aquí se planteó un profundo problema identitario en la Alemania de la época ya que se acusaba a los judíos alemanes de no ser puros y de poseer riquezas que en realidad pertenecían a los alemanes arios.

La campaña de exterminio se extendió a lo largo de todo el régimen nazi, que duró oficialmente desde 1933 hasta 1945, y se conoció mundialmente luego de finalizada la guerra a partir del descubrimiento de los campos de exterminio y tortura como lo fue el de Auschwitz, sin dudas el más emblemático por la crueldad con la cual operó por aquellos años.

Los juicios de Núremberg, porque justamente se desarrollaron en esa ciudad alemana, fueron los procedimientos judiciales que impulsaron las naciones aliadas una vez caído el nazismo y que tuvieron el objetivo de juzgar y castigar a los responsables de la atrocidad que fue el Holocausto.

Aun con Hitler y Goebbels suicidados, la cadena de complicidades fue fantástica, y entonces estos procesos lograron castigar a más de veinte dirigentes nazis que sobrevivieron y que fueron capturados.

 
 
 
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