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Definición de Terapia



Terapia es la parte de la medicina que se ocupa del tratamiento de las enfermedades. Ahora bien, esa es la definición más general del concepto y por cierto existen distintos tipos de terapias, como tantas afecciones o enfermedades hay. En estricta realidad, siguiendo los comentarios de numerosos expertos históricos en el “arte de curar”, existirían tantas terapias como enfermos, en el marco de la asistencia subjetiva y personalizada de cada persona y sus problemas de salud. En tanto, en términos algo más simplificados y con la meta de avanzar y profundizar más en el concepto, será preciso ahondar en algunos de los tipos de terapias existentes, más conocidos y demandados por los pacientes.

Entre estas se destacan: la terapia genética, la biológica, hormonal, ocupacional, intensiva y cognitiva.

La genética responde a una técnica médica experimental que consiste en la inserción de genes en las células y los tejidos del paciente para tratar la enfermedad que lo aqueja. Con mayores avances en botánica y en veterinaria que en medicina humana, la terapia genética empieza a vislubrarse como una promisoria herramienta para las ciencias de la salud en un futuro mediato.

Luego, y siguiendo el caprichoso orden que le impusimos a la lista, se encuentra la terapia biológica o también conocida como inmunoterapia, que lo que hace es utilizar el sistema inmunológico del cuerpo para combatir, por ejemplo, al cáncer o para reducir los efectos secundarios que devienen del padecimiento de éste. Asimismo, en el capítulo de las terapias biológicas, se ubican actualmente los denominados tratamientos moleculares dirigidos, en la cual se administra un fármaco destinado en forma específica a inhibir la actividad de una molécula o receptor. Este recurso ha modificado radicalmente el enfoque de algunas enfermedades malignas, ya sea como terapias propias o en asociación con los tratamientos convencionales.

En tanto, la terapia hormonal consiste en la administración de distintos medicamentos para interferir en la actividad hormonal bloqueando la producción de hormonas, que se ha comprobado favorecen al crecimiento de un tumor y solamente se emplea luego de obtenido un resultado positivo de la prueba de receptores hormonales. Tanto el cáncer de mama como el cáncer de próstata son claros ejemplos de la fantástica actividad de estos productos, ya que ambas enfermedades proliferan en forma más acentuada cuando las hormonas presentan valores mayores.

La terapia ocupacional, por otra parte, es la primera de la lista que aparece y que no se refiere al tratamiento de una dolencia física como las anteriores, ya que se ocupa más que nada de desarrollar actividades que contribuyan a la salud y al bienestar de las personas. Los individuos con discapacidad son los que alcanzan mejores resultados cuando son tratados con estas estrategias, tanto en niños como en adultos y, en particular, en ancianos.

Y ahora si una que casi todos seguramente conocemos y una de las “terapias” más familiares: los cuidados intensivos, que se refieren a la unidad de internación que existe en la mayor parte de las clínicas, sanatorios u hospitales. En este ámbito se le da asistencia médica a los pacientes más graves, cuya vida corre serio peligro y por supuesto, está precisamente equipada con aparatos sofisticados para cumplir efectivamente con tal menester. La terapia intensiva ha experimentado cambios notables en las últimas décadas que han permitido una mejor supervivencia de pacientes adultos y pediátricos gravísimos, con niveles de recuperación asombrosos.

Y por último, sí, la más popular de todas y una de las más demandadas durante los últimos años del siglo pasado y en lo que va de este, la cognitiva, que se ocupa de tratar aquellas afecciones que no producen un dolor concreto, pero que a veces son tan crueles y peligrosas como las que sí duelen, tales como las fobias, depresiones, ataques de ansiedad y otros trastornos psicológicos. Básicamente, lo que hace esta es lograr que el paciente reconozca el problema que origina estos problemas y reemplazarlo por otras ideas o cuestiones que permitan olvidarlo o bien hacerlo desaparecer. Ademá del psicoanálisis (acaso una de las variantes más difundidas), la terapia cognitiva-conductual, por su abordaje más concreto, ha comentado a convertirse en la estrategia de enfoque psicológico preferida por la mayor parte de los expertos.

Quedo una breve mención final para las terapias alternativas, en muchos casos de nulo valor real y académico, pero en ciertas ocasiones de indudable contenido científico y eficacia clínica, como ocurre con la acupuntura, la medicina ayurvédica y otros aspectos que recién se suman al arsenal terapéutico de las ciencias de Occidente.

 

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