Definición de Soledad

Renata González
Título de Prof. en Psicología

Se llama soledad al hecho fáctico o a la sensación psicológica de encontrarse carente de compañía, en ausencia de otra persona u animal.

En el primer caso, podemos imaginar, por ejemplo, a un hombre viviendo solo en una casa, a un adolescente yendo solo a un cine, a un niño jugando solo con sus muñecos/as, a un criminal aislado por constituir un riesgo para los demás, a un enfermo sin contacto, para evitar contagios.

En el segundo sentido, un individuo puede tener pocos amigos, familiares o personas de confianza, así como tener un millón de amigos, pero creer que nadie lo comprende y sentirse solo. Por ejemplo, alguien puede estar rodeado de gente, en una fiesta y, sin embargo, sentirse subjetivamente solo o tener dificultades y no tener amigos a quien acudir. Sentirse solo puede propiciar la inseguridad emocional

Estar solos, ya sea física/virtual o emocionalmente, puede ser voluntario o involuntario, circunstancial o constante, disfrutable o causa de sufrimiento. Los animales no humanos también pueden estar solos o sentirse así.

Amantes de la soledad

Para la Psicología, lo importante es la realidad psíquica, es decir, si percibimos estar solos o no, más allá del contacto físico/virtual y si estamos a gusto con nuestra situación o nos provoca malestar. De allí que estar solos no siempre sea algo malo y dependa de cada quien.

Por ejemplo: “Pedro ama estar solo en casa, poner la música a todo volumen, prender un sahumerio y reflexionar acerca de la vida”, “Ulises adora pasar tiempo a solas, para conversar con sus pensamientos”, “Julia está a gusto sola en su apartamento, jugando videojuegos, sin ser interrumpida”.

Las personas solitarias son aquellas que gustan de esta circunstancia, porque las relaja, les trae paz o se llevan mejor consigo mismas que con el resto del mundo. Esto no supone un problema, ya que es una forma de ser y no requiere de una consulta con un profesional.

Soledad y tristeza

A veces estar solos no es por propia elección, ni da cuenta de una preferencia por este tipo de independencia emocional, sino un hecho involuntario, a raíz de ser poco sociables, tener dificultades para abrirnos emocionalmente, alguna condición que nos haga difícil interactuar con otros/as, habernos mudado de ciudad, haber perdido gente querida en un accidente, etcétera.

Por otra parte, cuando no nos sentimos seguros y/o contenidos en nuestro círculo de afectos (que puede estar conformado por amigos, familiares, parejas), también podemos sentirnos solos, desalojados, infelices.

Si la soledad genera tristeza debemos poner en marcha nuestras habilidades sociales para conocer gente nueva y construir vínculos, que puedan aportar esa sensación de compañía a nuestras vidas o también, por ejemplo, adoptar una mascota que nos guste, para darnos cariño y cuidado mutuo.

Pero cuando no logramos salir de este estado de malestar y nuestra salud mental está en riesgo, debemos pedir ayuda profesional a un psicólogo y/o psiquiatra, según el caso. Reconocer que necesitamos auxilio y solicitarlo es un gran signo de salud mental e inteligencia emocional.

Soledad en la depresión y en la melancolía

Desde el Psicoanálisis, la depresión y la melancolía son dos cuadros clínicos, caracterizados por la falta de energía vital, siendo que cada uno corresponde a una estructura determinada (el primero a la neurosis y el segundo a la psicosis).

La melancolía puede ir asociada a la manía y allí se observan los cuadros maníaco-depresivos, conocidos también como bipolaridad, que oscila entre estados de humor exaltados y otros donde el mundo se empequeñece y todo parece una porquería, incluido el mismo individuo.

Las personas con depresión o melancolía tienen serias dificultades para realizar actividades sencillas porque todo les genera agobio o cansancio, a falta de esa energía vital mencionada. No necesariamente están llorando todo el día, sino que están con pocas ganas de vivir, de emprender proyectos, de pensar a futuro. Puede ser un gran desafío levantarse de la cama, bañarse o comer, así como comunicarse; pueden hablar despacio o poco, manifestando esta sensación de estar “apagados”.

Las personas que están tristes, por el contrario, tienen más consciencia y capacidad para salir de ese estado. Pueden, por ejemplo, estar sensibles, angustiadas, con ganas de llorar o poca energía, pero pueden levantarse de la cama, comer, tener una conversación. Si hay un cuadro de depresión o melancolía puede observarse a veces cierta tristeza debido al desgano, pero lo fundamental es la falta de energía y el impedimento de hacer cosas básicas y necesarias de la vida diaria, por lo cual puede verse más una apariencia de falta de emociones, de estar exhaustos, que un gesto de tristeza.

Las personas tristes se sienten solas; las personas con depresión/melancolía pueden sentirse así, pero no importarles, porque todo les da igual. No es que no quieran ver el vaso medio lleno, sino que no pueden y eso suele traerles dificultades en la percepción de la realidad, el autocuidado, los tratamientos médicos, los vínculos, el trabajo y la familia; es decir, en todos los aspectos de sus vidas.

Estos individuos necesitan de nuestra escucha, respeto y acompañamiento. Debemos validar estas sensaciones oscuras, sin silenciarlas, rechazarlas o menospreciarlas. La solución no es cambiar de actitud o “ponerle ganas”, pues hay un impedimento psíquico real, tan válido como si el problema fuese del orden del cuerpo. Entonces, así como uno no le diría a alguien fracturado que ponga de su voluntad y corra una maratón, tampoco deberíamos decirle a una persona con depresión/melancolía que intente estar contenta; eso sólo sirve para generar frustración.

En consecuencia, los casos de depresión y melancolía, por el padecimiento que acarrean, los efectos y riesgos, requieren de un seguimiento profesional, generalmente a cargo de un equipo interdisciplinario, formado por un psiquiatra y un psicólogo. Probablemente el consultante requiera que lo lleven y traigan al tratamiento, al menos en un principio y esto sí constituye una forma en que los familiares y amigos pueden ser de gran ayuda.

 
 
 
Por: Renata González. Título de Profesora en Psicología, egresada de la Universidad Nacional de La Plata.

Art. actualizado: Oct. 2022; sobre el original de enero, 2010.
Datos para citar en modelo APA: González, R. (Oct. 2022). Definición de Soledad. Significado.com. Desde https://significado.com/soledad/
 

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