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Definición de Sol



El Sol es la estrella en torno a la cual se traslada la tierra. La energía de este se explica por los fenómenos de fusión que se dan en él, en los que se forma helio a partir de átomos de hidrógeno. Su formación se remonta a más de cuatro mil quinientos millones de años, a partir de gas y polvo, y se calcula que mantendrá su apariencia actual por otros cuatro mil quinientos millones de años; pasado este tiempo, aumentará su brillo a la vez que disminuirá su temperatura, convirtiéndose en una estrella gigante roja de tal tamaño que consumirá a Mercurio y a Venus. Finalmente, se transformará en una estrella enana blanca que perderá su calor poco a poco.

Como la tierra, el Sol evidencia un aplastamiento en sus polos a causa del movimiento de rotación. La astrofísica se ha abocado a analizar el modo en que se conforma, llegando a desarrollar un modelo con suficiente capacidad de explicación para los diversos fenómenos que se consideran percibidos. Así, según este modelo, el sol se conformaría por el viento solar, la corona solar, la cromosfera, la fotosfera, la zona convectiva, la zona radiante y finalmente el núcleo.

Una de las radiaciones del sol son los rayos ultravioletas, y son los más dañinos en cuanto a efecto que puede ejercer sobre nosotros. Con la reducción de la densidad de la capa de Ozono, principal cobertura de la Tierra para amenizar la intensidad de dichos rayos, éstos se han tornado factor de riesgo al exponernos ante ellos, de manera constante o prolongada. Un caso típico, en verano cuando “tomamos sol” en la playa o a la orilla de un río. Por eso, se ha proliferado la elaboración de productos de cosmética, como cremas, bronceadores o lápices labiales que bloquean, a partir de la incorporación de productos químicos, la densidad del daño que pueden ejercer los rayos ultravioletas sobre nosotros. Una de las consecuencias más severas es el cáncer de piel, aunque también pueden manifestarse otras enfermedades como psoriasis (pigmentación desigual de la piel) o quemaduras dérmicas (manchas marcadamente visibles).

Galileo Galilei fue uno de los primeros en detenerse a observar la actividad solar, pudiendo cuantificar la rotación solar y logrando observar las manchas solares. En la actualidad este detenido estudio continúa en manos de los científicos que trabajan con los datos de los observatorios terrestres y espaciales.

El desarrollo de la vida en el planeta Tierra se debe en gran medida a la fuente de energía que representa el sol. A este tipo de energía se la denomina precisamente solar, o también radiante. Así, los vegetales utilizan la energía solar para el proceso en que transforman en materia orgánica a la materia inorgánica de su medio, proceso llamado fotosíntesis, pudiendo por este medio crecer; a partir de este punto sirven de fuente de energía para los animales que los consumen, continuando la cadena de la vida, en la cual se ve favorecido también el ser humano.

Además, el Sol también es agente de la forma de transferencia de calor por radiación, y en este sentido también es parte de la energía cinética, originada por la velocidad del movimiento de las partículas, lo que se conoce como calor. En la radiación, un cuerpo (el Sol, en este caso) le transmite calor a otro cuerpo mediante la radiación de ondas, que pueden tener como efecto la variación de temperatura, y la variación de estado. Por ejemplo, si ponemos una moneda bajo el Sol, ésta luego de un determinado lapso de tiempo habrá aumentado su temperatura.

Respecto a la variación de estado, el ejemplo más significativo es el efecto que origina el Sol en contacto con el agua. Pensemos por ejemplo, en un charco de agua en la esquina de una calle, por acción del Sol luego de unos días (o quizás unas horas, depende la intensidad de éste último) el agua del charco se habrá evaporado, conformando cuerpos que son las nubes. Por la acción de transferencia de calor desde el Sol hacia el agua, ésta varía su estado: de líquido a gaseoso.

 

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