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Definición de Rivalidad



La rivalidad es la disputa que se establece entre dos o más individuos, o entre grupos, a la hora de conseguir un mismo fin, o en el camino a superar el mismo. Por esto, la decisión que suscita en una persona posicionarse como rival de otro, tiene una serie de objetivos a cumplir, y una justificación a tal actitud.

La rivalidad es una situación sumamente frecuente en casi todos los contextos y también en todas las edades, ya que no distingue una edad específica sino muy por el contrario, desde niños y hasta adultos maduros pueden mantener una situación de rivalidad con otro.

Como decíamos, la rivalidad tiene objetivos específicos y siempre el sujeto que rivaliza con otro tendrá una justificación para actuar de esa manera confrontadora. Los objetivos es lo que yo quiero lograr rivalizando, podríamos decir compitiendo, con el otro. Y claro, ese objetivo, esa meta o ese fin, tendrá una justificación. Por ejemplo, yo me pongo en lugar de “rival” con un compañero de trabajo, porque mi objetivo es superarlo en cantidad de horas trabajadas, para demostrar así que soy un empleado eficaz e interesado por el trabajo, lo cual seguramente estará a mi favor al momento de pedir un aumento salarial o un ascenso.

Generalmente, la rivalidad se suscita en el desempeño de trabajos, labores y actividades y por supuesto en el nivel personal de la vida de un individuo; son sumamente comunes las rivalidades entre familiares, entre hermanos, primos, por ejemplo, como consecuencia de la misión de agradar a un tercero, como ser el padre, los abuelos, entre otros. Y ni hablar del plano profesional en el cual las rivalidades se hayan a la orden del día entre colegas o entre individuos que se desempeñan en un mismo oficio o área comercial y quieren mejorar posiciones profesionales.

Ahora bien, la rivalidad que se establezca entre uno y otro puede caracterizarse por ser una rivalidad tranquila, pacífica, que jamás se excede ni lleva las consecuencias más allá de la causa en sí, o en su defecto, si traspasar los límites y terminar por convertirse en una disputa seria, grave, que pueda afectar la estabilidad emocional de una de las partes o hasta desencadenar alguna secuela física grave como resultado de una pelea motivada por la misma rivalidad entre las partes.

Por esto, la rivalidad que se establezca entre uno y otro puede caracterizarse por ser una rivalidad tranquila o pacífica, que jamás se excede ni conlleva graves consecuencias más allá de la causa en sí, o en su defecto, si traspasa los límites y puede convertirse en una disputa seria o grave, que pueda afectar la estabilidad emocional de una de las partes o hasta desencadenar algún tipo de conflicto con agresión física grave, como resultado de una pelea motivada por la misma rivalidad entre las partes.

La rivalidad deportiva es uno de los tipos más comunes que mantienen los individuos como tales o como grupos, ya que la misma implica el enfrentamiento apasionado entre deportistas y clubes deportivos. Aunque la rivalidad no solamente se establece entre jugadores contrarios, o entre técnicos oponentes, sino que los excede a éstos y alcanza a los hinchas y fanáticos de las agrupaciones deportivas. En este caso, como en el resto, el alcance de la rivalidad puede ir más allá y desembocar en graves acontecimientos violentos.

Por esto, es que asociaciones internaciones como la FIFA (en el caso del fútbol) han comenzado a promover desde hace ya algunos años campañas de concientización y promoción del denominad “juego limpio” o comúnmente conocido como Fair Play. De esta manera, intenta promover las buenas prácticas en el campo de juego, entendiendo que éstas serán la base para poder propagar hacia los fanáticos de clubes deportivos el espíritu de “rivalidad” sin agresión y reconociendo al otro desde el respeto. Sin dudas, es una de las apuestas estratégicas (aunque quizás no suficiente) de estas importantes asociaciones internacionales para palear la situación de violencia y agresión que se han vivido desde hace décadas entre hinchadas de diferentes equipos.

La pasión deportiva no es sólo motivo de rivalidad. Otras “pasiones” como la religión, la política, la música, las localizaciones geográficas y hasta el arte son ámbitos que también han sabido generar encendidas diferencias y polémicas. Por eso, el sentido de pertenencia que en muchísimas ocasiones se transforma en “fanatismo”, conlleva a establecer una actitud de oponente, o rival, frente al otro que, indudablemente, no pertenece al mismo “equipo” que nosotros.

 

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