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Definición de Obediencia

Cumplir aquellos que nos manda alguien que está en un nivel superior

La obediencia refiere al cumplimiento de aquello que se manda, es decir, de aquello que un individuo le manda hacer a otro que se encuentra en un nivel inferior, normalmente, cumpliendo la voluntad de quien manda, o en su defecto, de aquello que es preceptivo.

Generalmente, la obediencia funciona a través de la propuesta de una serie de prohibiciones y obligaciones que exigirán, ya sea la realización o la evitación de la ejecución de determinadas acciones prescriptas.

En tanto, siempre, la obediencia implicará la subordinación de la voluntad individual ante una figura que emana autoridad, ya sea una persona, un grupo, un concepto. Existen personas que expresan su obediencia a Dios o a una ideología política, por ejemplo.

Clases de obediencia

Existen distintos tipos y niveles de obediencia…La obediencia infantil resulta ser la subordinación natural que los niños expresan ante sus padres como resultado del proceso de integración familiar.

Por otro lado, la obediencia solidaria es aquella que sucede cuando un individuo acepta las decisiones de un grupo a pesar de no estar totalmente de acuerdo con las acciones que le indican que realice.

Otro tipo es la obediencia debida que forma parte del derecho penal e implica una circunstancia que exime de la responsabilidad penal de aquellos delitos que fueran cometidos en el cumplimiento de alguna orden emanada de parte de un superior. Al subordinado se lo eximirá de toda culpa y cargo aunque sea el autor material de un delito tipificado por la ley correspondiente. La sanción penal se traslada a su superior jerárquico.

El tipo de obediencia debida es recurrente que aparezca en los juicios en los que se encuentran involucradas las fuerzas armadas, porque en estos casos la subordinación al superior es realmente muy rígida y la capacidad de libre acción por parte del subordinado es prácticamente inexistente.
Si a un oficial, su superior le ordena la comisión de un delito y éste lo cumple, luego, podrá ampararse en la obediencia debida para zafar del cargo judicial que le corresponda.

Y la obediencia sacerdotal , como su denominación ya nos anticipa, es la que los sacerdotes manifiestan respecto de sus respectivos ordinarios, los obispos y en el caso de las congregaciones, de los superiores de las mismas.

Imprescindible para garantizar el orden en una sociedad y en cualquier otro ámbito

La obediencia es una cuestión necesaria en la sociedad para garantizar el orden y la armonía, porque de no existir una obediencia a las normas, a lo que nos indican que tenemos que hacer nuestros padres, entre otras, sería ciertamente difícil convivir de manera armónica porque cada cual haría lo que le place y podrían cometerse en nombre de la libertad algunos atropellos sobre los derechos de otros. Por eso, siempre en la medida de lo correspondiente, la obediencia es buena y sana para la buena convivencia social.

Entonces, en casi todas las organizaciones e instituciones existentes prevalece un sistema jerárquico que permite una organización y orden efectiva.
El ambiente laboral, por ejemplo, es uno de los contextos en los que las personas debemos sí o sí cumplir órdenes de otros, generalmente de alguna autoridad superior, o de alguien que detenta un cargo más alto que el nuestro.

Los jefes o responsables de determinadas áreas de una empresa u organización se ocuparán de trazar pautas que hacen a la organización y a la actividad del trabajo y el resto de los empleados o subordinados deberán respetarlas y cumplirlas. Obviamente si esto no sucede, el empleado puede ser plausible de recibir algún castigo.

Y claro, el mismo esquema puede trasladarse a otros ámbitos de la vida.

El derecho justamente se creó para que todos podamos vivir de una manera civilizada. Si todos respetamos la normativa tendremos la convivencia más armónica que se pueda tener, en tanto, si se incumple la ley se deberá asumir el error y aceptar el castigo que sobrevenga. Dependiendo de los casos podrá sucederse una multa que el infractor deberá pagar, o bien una sentencia a prisión.

La conducta opuesta a la obediencia es la desobediencia. Y a propósito debemos decir que este comportamiento contrario solamente puede estar justificado en aquellos casos en los que aquello que se impone, se manda es injusto o ilegal. En este caso desoír la norma o el mandato no estará mal visto sino que se justificará.

 
 
 
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