Definición ABC » General » Exceso

+

Definición de Exceso



Se conoce como exceso a cualquier tipo de cantidad de algo, que puede tomarse o hacerse y que pasa el límite de lo que se considera normal. El exceso, por supuesto, ostenta una connotación negativa y está asociado con situaciones o prácticas que primero se van haciendo regulares y luego ya cotidianas, pero como les decía recién, generalmente, están vinculadas a cuestiones que no son para nada beneficiosas para la salud de los seres humanos.

Por ejemplo, algunos de los excesos más comunes en los que recaen las personas están relacionados con el alimento, la actividad física y todas aquellas cosas que comúnmente conocemos como vicios, tales como las bebidas alcohólicas, las drogas, algunos medicamentos y el cigarrillo, por nombrar algunas de las más nocivas y que más sufren los habitantes de este mundo.

Aquellas personas que observan en su conducta una recurrente tendencia hacia el devore de gran cantidad de alimentos, fuera de lo que se considera como normal, seguramente, a corto o mediano plazo, estarán padeciendo de obesidad, uno de los excesos que más afectan la salud de la gente hoy en día.

En tanto, otro de los grandes cucos del exceso que se experimenta y observa en nuestros días también, pero que viene siendo de los más comunes al igual que la obesidad, por los siglos de los siglos, es el exceso en el cual mucha gente incurre a la hora de la bebida y que se conoce como enfermedad del alcoholismo.

Este consiste en un consumo excesivo de alcohol que se da prolongadamente en el tiempo y que por supuesto, al igual que cualquier otra droga, provoca una seria dependencia.

Es muy importante comprobar que el incurrir en excesos de estas características no es un fenómeno que sea universal para todas las personas. En efecto, las conductas compulsivas dirigidas al consumo de bebidas alcohólicos, tabaco en todas sus formas, drogas legales (como muchos psicofármacos) o ilegales e incluso los alimentos, obedecen en todos los casos al mismo problema subyacente. Se ha demostrado que ciertas zonas del cerebro actúan mediante los denominados “circuitos de recompensa”, que constituyen un verdadero sustrato científico de los excesos. En este sentido, la incorporación de una sustancia (la nicotina del cigarrillo, el alcohol de las bebidas, las hormonas liberadas por el tubo digestivo después de una comida apetecible) motiva la liberación de dopamina, un producto empleado por las neuronas para comunicarse entre ellas. La formidable sensación de bienestar que esto desencadena en las personas casi “obliga” a repetir el acto una y otra vez, en general con “dosis” crecientes del estímulo elegido. Como estos circuitos son diferentes en cada individuo, no es posible un tratamiento único de estos excesos; por el contrario, el enfoque que se debe brindar es personalizado en todos los casos.

Por el mismo motivo, otros excesos (el placer desmedido por la adrenalina en muchos deportes de alto riesgo, la adicción a los juegos de azar o a las carreras) se fundamentan en alteraciones cerebrales a nivel bioquímico. En palabras muy sencillas y comprensibles, los excesos se originan en aquellas circunstancias en que la biología de nuestro cerebro supera a la voluntad de cada persona; por consiguiente, los excesos que se observan en un individuo serán diferentes en cantidad y en calidad a los que experimente otro sujeto de otro sexo, edad, contexto cultural o momento de su vida.

Como queda claro luego de esta exposición, el exceso (salvo en el amor que uno puede profesar por los que lo rodean o su prójimo) siempre será malo; por eso, en caso de padecerlo en algunas de estas situaciones que mencionamos, será preciso y necesario la consulta con algún profesional médico o del campo de la psicología para tratarlo y poder, en algún momento, superarlo. Son muchas las alternativas de abordaje y solución que, en todos los casos, se personalizan para las necesidades individuales de cada enfermo afectado.

 

Si te gusta la nota, ayuda por favor con un "me gusta"