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Definición de Clasificación



La Clasificación es el ordenamiento o la disposición por clases.
Básicamente, la clasificación implicará la búsqueda en un todo de todas aquellas cosas que guarden o compartan algún tipo de relación para así agruparlas. Generalmente, el objetivo primordial de la clasificación es encontrar el mejor ordenamiento posible, es decir, el más claro, para que, llegado el momento de la búsqueda de determinado elemento que ha sido clasificado, éste resulte más fácil de encontrar: ese es, primordialmente, el fin de toda clasificación.

Ahora bien, se pueden hacer miles de clasificaciones diferentes, sobre la base de los más variados criterios. Se pueden clasificar las empresas, por su origen, tipo o capital que disponen. También se pueden clasificar a las plantas, según su hábitat, las características de sus hojas, etc. Asimismo, se pueden clasificar desde libros hasta a los propios seres vivientes del planeta Tierra.

Vale reconocer que la clasificación es inherente a la sistematización de las ciencias, por lo cual desde el nacimiento mismo de las disciplinas científicas se han informado métodos múltiples de clasificación. El advenimiento y difusión masificada de los recursos informáticos han hecho posible que las estrategias de clasificación se perfeccionen y se simplifiquen, por lo cual el procesamiento de datos con ordenamiento de la información están en la actualidad al alcance de todos.

En tanto, a continuación, expondremos algunos de los tipos de clasificación más comunes.

La taxonomía o clasificación biológica es la que se ocupa de ordenar los organismos en un sistema de clasificación que dispone de una jerarquía de taxones (organismos emparentados). La clasificación moderna de los seres vivientes los divide en 5 reinos (animal, vegetal, hongos, protistas y moneras), con sucesiva subdivisión en taxones menores (tipo o phylum, clase, orden, familia, género y especie).

Luego esta la clasificación periódica o tabla periódica que es la que distribuye y organiza los distintos elementos químicos, de acuerdo a determinado tipo de características. Uno de los más comunes puede ser la que parte del ordenamiento de las propiedades físicas de los átomos. Este constituye un interesante ejemplo de clasificación, ya que el parámetro elegido para el ordenamiento es el número atómico (cantidad de protones presente en el núcleo atómico de un elemento dado), pero el sistema permite además incluir otras variables informativas para cada uno de los 92 elementos naturales y de la multiplicidad de elementos artificiales generados en laboratorio.

También existe la clasificación para ordenar tesis doctorales o más conocida como clasificación UNESCO ya que fue creada por el mencionado organismo internacional y que parte de dos, cuatro y seis dígitos, por ejemplo código 11: lógica, código 12: matemática, etcétera. Este sistema, más allá de su sistematización digital, continúa siendo el elegido por esta división de las Naciones Unidas dedicada a la difusión del conocimiento.

En tanto, la clasificación de los libros, de la que hablábamos más arriba, se llama clasificación decimal universal o CDU y es la encargada del ordenamiento de los libros en las bibliotecas. Lo que hace esta es dividir el conocimiento en 10 grandes campos, cada uno de estos llevará un número, tal es el caso de 1 para los libros de filosofía y psicología, con esta modalidad. Este circuito es universal y permite el intercambio de información acerca de catálogos entre las bibliotecas de todo el mundo.

Asimismo, los fármacos se ordenan mediante un sistema de clasificación en el cual participan su nombre genérico internacional y sus propiedades terapéuticas. De un modo semejante, la Organización Mundial de la Salud ha propuesto su Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, según sus siglas en inglés), que cuenta en la actualidad con su décima edición (ICD-10). Esta estrategia permite compartir datos e información sobre la prevalencia e incidencia de las más variadas afecciones entre los profesionales de todo el mundo, superando así barreras idiomáticas o el uso de localismos para definir una enfermedad.

Finalmente, es interesante reconocer que las clasificaciones, sean éstas del orden que se desee, forman parte de la vida cotidiana de los seres humanos, más allá del ámbito estrictamente académico o científico. Como simples ejemplos prácticos, son sistemas de clasificación elementos tan habituales como el ordenamiento de las calles, las direcciones de los hogares, la codificación de los semáforos, el sistema monetario, la asignación de calificaciones en un examen escolar o universitario, las escalas de premios en trabajos y salarios y otro sinfín de parámetros que esconden en todos los casos una forma de clasificación

 

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