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Definición de Autorregulación



La autorregulación se refiere a aquella capacidad que dispone una entidad, asociación, organización o institución de regularse a sí misma en base a un monitoreo y control voluntario que tendrá lugar desde sus propias instalaciones y recursos.

Cabe destacarse que la autorregulación implicará una victoria en materia de equilibrio de la organización o entidad en cuestión y además evitará la intervención de factores o de otras instituciones que ayuden a conseguir tal estado

El concepto de autorregulación es amplísimo y resulta ser aplicable a diferentes ámbitos y contextos, por ejemplo, la biología, la psicología, la política, la economía, tecnología, especialmente Internet, tras la impactante proliferación acaecida en este ámbito en los últimos tiempos, entre otros.

Si bien en algunas situaciones o contextos, tal es el caso de lo económico, se requiere de la intervención estatal para la normalización de determinadas situaciones, la autorregulación implica un control, tanto voluntario como espontáneo; por supuesto que la autorregulación, en el ámbito que sea, necesitará sí o sí marcos y voluntades que la incentiven a concretarse y también que se ocupen de la definición de sus alcances.

La regulación o autorregulación económica es una cuestión que ha estado sujeta a discrepancias de acuerdo al cristal con el cual se la mire, porque desde algunas corrientes ideológicas como puede ser el populismo está bien vista la intervención del estado y todas aquellas condiciones que este imponga en el mercado para evitar el avasallamiento que algunas tendencias suelen promover. Mientras que desde el otro lado del ring, como es el liberalismo, consideran que el mercado no debe controlarse y de esta manera se regulará, por caso no consideran necesaria ni atinada la participación del estado en este sentido.

Por otro lado, en materia biológica, los seres humanos disponemos naturalmente de la capacidad de adaptarnos a los diversos climas que existen en la región que habitamos y que estarán vinculados a las diferentes estaciones del año: verano, invierno, otoño y primavera. Mientras tanto, no será necesario que realicemos ningún esfuerzo adicional ni acción extra para adaptarnos a los mismos porque nuestro cuerpo sabio y dispuesto ya por naturaleza se autorregulará en función de las condiciones climáticas imperantes y no habrá necesidad que nos tengamos que trasladar hacia otro lugar para evitar tal o cual clima.

Ahora bien, es importante que mencionemos que esto no sucede con todos los seres vivientes de nuestro ecosistema y por ello es que hay muchos organismos que sí deben movilizarse en búsqueda de mejores condiciones climáticas para sobrevivir, tal es el caso de los insectos.

Afortunadamente, muchos ámbitos, especialmente aquellos que son capaces de llegar y de modelar las opiniones y las creencias de las personas, tal es el caso de los medios de comunicación masiva: la radio, la televisión, los periódicos, la publicidad e Internet, en el último tiempo, disponen de autorregulación en materias de metodologías y técnicas así como también en lo que respecta a la difusión o no de determinados contenidos que puedan afectar severamente a la opinión pública en caso de ser exhibidos sin un adecuado soporte.

La autorregulación periodística, por ejemplo, nació del compromiso voluntario y conjunto de los agentes que intervienen en el proceso de comunicación y está orientada justamente a complementar la libertad de los medios con el uso responsable de los mismos; o sea, la idea es ejercer su actividad libremente aunque sin desvirtuar el fin de la misma poniéndose por ejemplo al servicio de fines ajenos y que desvirtúan su sentido primario.

Cabe señalarse que las diversas formas de autorregulación en el ejercicio de la profesión periodística tienen su nacimiento en la deontología profesional periodística, que es justamente el ordenamiento normativo que atañe a la actividad del periodismo. La conforman una serie de normas y de principios que tienen la misión de regular la conciencia del profesional de los medios y está inspirada en dos principios de riguroso cumplimiento como son la verdad y la responsabilidad social.

Por otro lado, es imprescindible que la autorregulación sea la consecuencia de un consenso amplio y conjunto entre todos los agentes sociales, los medios, el periodista, el público, entre otros.
La idea es que la autorregulación en este ámbito implique un cuidado y un respeto en cuanto a valores, ética y principios morales y constitucionales por parte de todos, desde los dueños de los medios, pasando por quienes trabajan en los medios como ser los periodistas y asimismo los consumidores de los contenidos de los medios, es decir, el público.

 

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