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Definición de Abuso



Abuso es la inflexión de algún tipo de daño que puede ser tanto físico como psíquico y que, generalmente, tiene lugar y razón de ser gracias al poder que la persona que provoca o materializa el abuso tiene sobre aquella a la cual se lo produce, ya sea por una superioridad material que lo protege y le da esa fuerza sobre el otro, o bien por la sistemática amenaza de que algo malo le va a ocurrir sino accede a ese accionar abusivo.

En muchos casos, el abuso, suele ser uno de los principales factores de traumas futuros por el daño y la culpa que encierra en sí el abuso y que impide su exteriorización tanto por vergüenza como por temor.

En tanto, el abuso, tiene distintas modalidades, que aunque diversas, TODAS, ciertamente, dejarán una enorme huella en la persona que las padece. Está el abuso físico, el sexual, emocional y de autoridad.

El físico, como el sexual, es el más visible y comprobable a la hora de castigar a los responsables, ya que implica una concreta herida física no accidental; en el caso del físico que puede ser el recurrente maltrato doméstico en una pareja, del hombre hacia la mujer, por ejemplo, y el sexual que es cuando se somete a alguien a un contacto sexual sin consentimiento. Este se puede dar de un adulto a un menor, entre adultos o incluso entre menores. El de un adulto a un menor es uno de los abusos sexuales más comunes que podemos ver hoy en día, son recurrentes las crónicas de los diarios que nos dan cuenta de la existencia de redes que fomentan la producción de pornografía infantil. En este sentido, el férreo control efectuado por las autoridades parece siempre insuficiente debido a la gran demanda de este tipo de contenidos en medios gráficos y electrónicos, lo que constituye una fuente constante de material cuyo camino final en la inducción reiterada de hechos de abuso.

El abuso emocional es aquel que no se produce con un único accionar concreto, como en el caso del sexual puede ser obligar a un menor a tener sexo, sino que tiene que ver con la observación de una recurrente conducta de rechazo, demostración de vergüenza, degradación o inflexión de terror de un adulto a menor también. Por supuesto tendrá un determinante impacto en el desarrollo emocional y social de los más pequeños, desembocando probablemente en miedo, ansiedad, aislamiento, depresión, entre otros corolarios. En este rubro se clasifica en la actualidad el denominado bullying, definido como el acoso emocional y en muchas ocasiones físico por parte de los pares. Se ha demostrado que el también llamado “acoso escolar” se correlaciona con un mal pronóstico en términos de la salud mental y del desempeño social de los niños que son víctimas de esta forma silenciosa de abuso. Sin embargo, vale señalar que, en muchas ocasiones, el victimario es también objeto de alguna forma de abuso en el ámbito doméstico o social, por lo cual el correcto abordaje del bullying requiere una participación multidisciplinaria con elementos familiares, escolares, psicológicos y psicopedagógicos.

Y el último tipo de abuso que nos queda para cerrar el concepto que nos ocupa es el abuso de autoridad y que es básicamente el que se ejerce desde una posición de autoridad, como puede ser el caso de un policía que arresta a una persona sin ningún tipo de causa. Este suele ser muy común en países dictatoriales, en los cuales prima la opresión y el recorte de la libertad para lograr un mejor sometimiento de la sociedad. No necesariamente son los gobiernos de facto aquellos que ejercen un abuso de poder, ya que numerosos dirigentes elegidos mediante el sufragio pueden ejercer su autoridad de un modo despótico y atentar así contra numerosos derechos personales y de la población, entre los cuales merece señalarse la libertad de prensa.

Muchos analistas incluyen dentro del ámbito del abuso de autoridad al denominado mobbing o acoso laboral, que consiste en la manipulación despótica y deshumanizada de los empleados de una organización por parte de sus jefes o coordinadores. El mobbing ha comenzado a considerarse un objeto de análisis por parte de la medicina del trabajo, dada su relación próxima con el síndrome de agotamiento profesional (burnout) y con distintos correlatos con un menor rendimiento en el trabajo, el compromiso de la salud mental y física y el incremento del riesgo de suicidios u otras manifestaciones de autoagresión.

 

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