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Definición de Gasto Público

Erogación de dinero para afrontar obligaciones

El concepto de gasto dispone de una utilización recurrente en nuestro idioma y es una acción también frecuente en nuestra vida cotidiana. El gasto es una erogación de dinero que realizamos las personas para afrontar obligaciones y también para adquirir bienes que se necesitan para subsistir u otros que satisfacen las necesidades de consumo. Muchas veces los gastos pueden resultar ser una inversión que a futuro nos permitirá percibir más ingresos, por ejemplo adquirir una máquina con la cual produciremos más bienes y por supuesto nos permitirá vender más productos, por citar un ejemplo.
Esta situación la podemos encuadrar en el marco de las acciones privadas, en tanto, existe lo que se llama gasto público que justamente es aquel que ejecuta el sector público de una nación para cubrir gastos y realizar compras que devienen de la acción de gobernar.

Gasto que efectúa un gobierno en el ejercicio de poder

Gasto PúblicoEn el marco de un ejercicio de gobierno se designa o considera gasto público a aquel flujo de dinero que representa el componente negativo de un patrimonio y que se produce como consecuencia de las operaciones tanto presupuestarias como no presupuestarias. Es el resultado de la variación de activos y de las obligaciones que van acaeciendo durante el período de gobierno.

La autorización contable, por su lado, es el nombre formal que recibe la operación a través de la cual se manifiesta lo que mencionamos más arriba. Entonces, la autoridad competente a la cual le corresponde realizar esta actividad se ocupará de determinar la cifra lo más aproximadamente posible y reservarla para cumplir tal fin.

Origen y destino del gasto público

Los gastos en los que incurre generalmente un gobierno son de naturaleza muy diversa y pueden ir desde cumplir con algunas necesidades del momento, como ser la adquisición de un bien que resulta fundamental para su gestión, hasta completar obligaciones que se hayan tomado en años anteriores, en tanto, buena parte del gasto público se encuentra orientado a satisfacer las necesidades de los que menos tienen y así ir reduciendo la desigualdad en materia de distribución de ingresos que mayormente afecta a cada uno de los países que componen el planeta.

El gasto público que lleva a cabo un gobierno se da principalmente en tres ámbitos, en el gobierno propiamente dicho, en el desarrollo social y en el desarrollo económico.

Salud, educación, urbanización, viviendas, alcantarillado, agua y saneamiento, asistencia social, planes contra la pobreza, desarrollo regional y seguridad social son algunas de las áreas sociales en las cuales el gobierno gasta el dinero que recauda por impuestos, tasas, entre otros.

Y en lo concerniente a proveer desarrollo económico a una nación, las áreas o sectores en los que gastará el gobierno son algunos de estos: comunicaciones, transporte, desarrollo agropecuario, ciencia y tecnología, capacitación, promoción del empleo, energía, dotación de infraestructura.

El hecho que un gobierno de cuenta públicamente y regularmente de las cosas en las cuales gasta es un signo de transparencia de su gestión, quien no lo hace y lo oculta, nos dirá veladamente que las cosas en las cuales se gasta nada tienen que ver con prioridades o necesidades.

Desequilibrio en el gasto público

Lamentablemente este estado de cosas es muy frecuente en las administraciones públicas, que el propio ejecutivo o las áreas que del mismo dependen gasten los fondos públicos, que aportan todos los ciudadanos a través de sus impuestos, en cuestiones innecesarias o que no le reportan a la ciudadanía ningún tipo de beneficio.

El equilibrio en el gasto público es una cuestión fundamental para contar con una economía sana y equilibrada. Mientras tanto, cuando un gobierno gasta más de lo que debiera se producirá un desajuste fiscal y terminará generando un escenario inflacionario que por supuesto perjudicará directamente a toda la ciudadanía.

Formalmente a este estado se lo denomina como déficit público e implica que los gastos que efectúa el estado superan ampliamente a los ingresos no financieros en un determinado período que generalmente es de un año.

Las políticas básicas para luchar contra el déficit implicarán el incremento de ingresos por parte de impuestos directos o indirectos, reducción del gasto, o una combinación de ambas, dependiendo del contexto.
Por supuesto no es una tarea sencilla y siempre conlleva ajustes que terminan pagando los ciudadanos, como ya dijimos, a través del pago de más impuestos que se suman a los que ya paga.

 
 
 
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