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Definición de Propiedad



Se conoce con el término propiedad a cualquier bien inmueble nuevo pero listo para usar o bien que ya tenga un uso prolongado en el tiempo y puede ser indistintamente un departamento o una casa, en tanto, en el derecho, el término propiedad tiene una significación aproximada a esto, pero claro, con un carácter más amplio de lo que será el bien en sí, jurídico y emparentado con la ley.

Entonces, para el derecho, propiedad es el poder directo inmediato sobre un objeto o bien que ostentará el propietario de ese bien u objeto y lo que le permitirá disponer libremente del mismo, obviamente y siempre dentro de un marco legal. El objeto del derecho de propiedad está compuesto por todos aquellos bienes susceptibles de ser apropiados, pero para esto el bien deberá cumplir tres condiciones sine qua non: que sea útil, que exista en una cantidad limitada y que pueda ser ocupado.

El derecho de propiedad está contemplado no sólo en cada constitución nacional particular de cada país, si no también en Convenciones, Pactos y Tratados internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, promulgada en el año 1948 en el seno de la ONU.

Este derecho a ser propietario de tal cosa, permite que, en caso que otros lo ataquen o dañen nosotros podamos reclamar o denunciar por vía judicial a aquellos que atenten sobre nuestro derecho sobre ese determinado bien. Pensemos por ejemplo en la situación de que tenemos una motocicleta, y al dejarla en un estacionamiento mientras hacemos compras o esperamos en el médico, alguien nos la roba. O en otro caso, si tenemos una casa que estamos finalizando de construir, y de repente nos encontramos con que alguna persona usurpó esas instalaciones que nos corresponden como dueños que somos de ellas.

En casi todas las legislaciones el derecho a la propiedad, tomado e inspirado en el derecho romano, supone tres facultades: uso o ius utendi, goce o ius fruendi y disposición ius abutendi.

El primero se refiere al derecho que tendrá el propietario de un bien a usarlo, aunque ojo, siempre y cuando este uso no provoque ningún daño, ni le ocasione algún perjuicio al prójimo, por ejemplo, la persona que adquiere un inmueble para darle un uso comercial de salón bailable, por ejemplo, deberá observar algunas reglas básicas de convivencia, de lo contrario, sus vecinos podrían accionar legalmente en su contra y el dueño perder el derecho de uso de la propiedad.

En cambio el ius fruendi es el derecho al goce del bien, esto significa que con o sin su presencia, todo aquello que el bien produzca, le pertenecerá y puede disponer de ellos, en tanto, estos pueden ser naturales o civiles, por ejemplo, yo tengo un perro y le hago tener cría, entonces, estas, en el momento que nacen, me pertenecerán, esto es un fruto natural y el civil es por ejemplo cuando yo rengo un departamento y lo pongo en alquiler, el dinero que me pagará la persona que lo alquila es un fruto de tipo civil.

Y por último el ius abutendi es lo que nos permite disponer de la cosa, esto implica su derecho a destruirla, modificarla y hasta regalársela a otro.

Claro que, más allá de nuestro derecho de propiedad sobre bienes materiales de los cuales nos titulamos como “dueños”, en algunas ocasiones podemos perder parte o totalidad de ellos cuando no cumplimos con ciertas obligaciones por nosotros contraídas ante organismos, empresas o instituciones. Por ejemplo, un caso muy común, es que una entidad financiera como un banco embargue parte de nuestras propiedades, nos quite la titularidad sobre ellas como forma de saldar una deuda que nosotros hemos contraído con la entidad y que, intencionalmente o no, no hemos cumplido en tiempo y forma con los pagos acordados con tal banco. Nuestras propiedades conforman nuestro patrimonio o capital, y es eso lo que se pone en juego cuando contraemos deudas (en el caso de créditos pro ejemplo) u obligaciones (en el caso de alquileres de inmuebles).

 

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