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Definición de Poder Judicial

Poder del estado que se encarga de la administración de la justicia

El Poder Judicial es uno de los tres poderes del Estado, el cual y en conformidad con el ordenamiento jurídico vigente, se encarga de administrar la justicia en la sociedad a través de justamente la aplicación de normas jurídicas en los conflictos que se susciten.

Ejercido por jueces, las decisiones de este poder solamente podrán ser revocadas por aquellos organismos judiciales que ostenten un nivel superior. Esto quiere decir que el Poder Judicial tiene la capacidad de imponer sus decisiones sobre los otros dos Poderes presentes en las democracias, el Ejecutivo y el Legislativo. En los casos que estos dos últimos promuevan o lleven a cabo acciones que contravienen leyes podrán ser sancionados por el Poder Judicial.

Ejercicio del poder judicial

En tanto, el poder judicial se encuentra encarnado por diversos órganos jurisdiccionales o judiciales, tales como juzgados, tribunales, los cuales ejercen la potestad jurisdiccional y gozan de imparcialidad y autonomía, en los casos ideales, claro está, porque lamentablemente es una realidad que no siempre esta autonomía es real, aun existiendo la división de poderes de la que hablábamos a instancias de los sistemas democráticos.

La necesidad de la independencia para ejercer su rol conforme

Especialmente en los países subdesarrollados, la justicia o Poder Judicial se encuentra estrechamente vinculado al Poder Ejecutivo, porque los nombramientos de los cargos de jueces y fiscales normalmente salen de este poder, y entonces, muchas veces, especialmente cuando el ejecutivo es autoritario suele atropellar esa independencia cuando se muestra en su contra, por ejemplo en aquellos casos en los que el gobierno, sus funcionarios o alguien cercano se encuentra implicado en alguna causa judicial comprometida.

Una de las obligaciones que tiene el Poder Judicial es controlar el trabajo y los excesos en los que pueda incurrir el Poder Ejecutivo, en tanto, si este último no permite al primero trabajar en libertad será muy difícil garantizar la administración de justicia en ese estado lamentablemente.

Esta situación nos cansamos de verla todos los días en los medios de comunicación masiva de todo el mundo. Jueces, fiscales, tribunales que en causas sensibles al gobierno de turno fallan a favor de este o por lo pronto emiten fallos que abren suspicacias sobre su verdadera independencia.

Entonces, la independencia del Poder Judicial ante el resto de los poderes del estado, especialmente del Ejecutivo, podrá vislumbrarse a través de los fallos que este emita, y cuando estos sean contradictorios o absolutamente parciales nos permitirá saber a ciencia cierta el escaso nivel de independencia de poderes que existe en ese país.
En los regímenes totalitarios o dictaduras el Poder Judicial es adicto al poder y jamás actuará con independencia frente al resto de los poderes. En los países que son verdaderamente democracias por supuesto que esto no sucede y la justicia funciona como corresponde, castigando a los culpables aunque sean parte del poder.

La visión del Iluminista Montesquieu

Si se sigue la teoría clásica propuesta por uno de los intelectuales franceses más destacados del Iluminismo, como fue Montesquieu, la división de poderes garantiza la libertad del ciudadano. En el estado ideal, de acuerdo a Montesquieu, un poder judicial independiente resulta ser un eficaz freno para el poder ejecutivo y a eso debe aspirar. De la mencionada separación de los poderes del estado surge lo que se denomina como Estado de Derecho, dentro del cual los poderes públicos están sometidos a la ley de manera igualitaria. Entonces, en este marco, el Poder Judicial deberá ser independiente para poder someter al resto de los poderes, muy especialmente al ejecutivo, cuando este contravenga de alguna manera el ordenamiento jurídico.

Además, al Poder Judicial le tocará desempeñar un papel arbitral cuando ocasionalmente se enfrenten los otros dos poderes, el legislativo y el ejecutivo, algo que resulta bastante frecuente por estos días. Los tres poderes del estado son fundamentales, en tanto, el de la justicia necesita de una constante protección porque de él depende que el sistema democrático no deje de funcionar y que funcione como debe ser.

En términos estructurales, la organización del Poder Judicial variará de Nación en Nación así como la metodología empleada para los nombramientos. Lo más común es la existencia de varios niveles de tribunales siendo las decisiones de los tribunales inferiores plausibles de apelación por parte de los tribunales superiores, y la existencia de una Corte Suprema o Tribunal Supremo que tendrá la última palabra en cualquier conflicto que llegue a su instancia.

 
 
 
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